Abrahm Lustgarten, reportero de ProPublica, dictó en diciembre pasado una clase de cuatro horas a los estudiantes del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización, en Madrid, sobre metodología de la investigación periodística. El estadounidense compartió parte de sus rutinas profesionales tomando como ejemplo las historias que ha publicado desde 2010 sobre el vertido de petróleo en el Golfo de México.

Tatiana Velásquez | Madrid | 17/02/2014

Reportaje de Abrahm Lustgarten en ProPublica

Reportaje de Abrahm Lustgarten en ProPublica

 

Lustgarten hizo especial énfasis en el proceso de verificación de datos aplicado a la cobertura del desastre natural causado por la compañía British Petroleum (BP) y mencionó  las enseñanzas de John Bennet, uno de sus profesores en la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia (Nueva York) y también editor en The New Yorker.

Lustgarten contó cómo el equipo de verificación de datos de The New Yorker ha hecho carrera hasta ser considerado un Olimpo periodístico que no deja pasar por alto un dato y publica con la certeza de haber verificado cada palabra escrita. Es decir, los empleados de ese departamento se cercioran de que ninguna palabra usada en una pieza se use como un recurso narrativo del autor para adornar en detrimento de la veracidad de los hechos. Si bien ProPublica no cuenta con un equipo similar, Lustgarten dijo que cada periodista se responsabiliza de su propio ‘fact checking’, corroborado finalmente por los editores.

Retomando las lecciones de su profesor Bennet, Lustgarten contó algunos aspectos del proceso de  verificación que suele poner en práctica durante la elaboración de sus textos:

  • En un documento digital (de un procesador como Word o una herramienta en línea como Google Docs), el autor suele subrayar o colocar en otro color los datos que requerirán una revisión posterior. Por ejemplo: cifras sacadas de contratos, galones de petróleo derramado, fechas, número de reuniones, etc.
  • Las citas de las fuentes también suele colocarlas en colores distintos para, cuando inicie el proceso de verificación, asegurarse de que fue eso y no otra cosa lo que le dijeron sus entrevistados. Lustgarten vuelve a los apuntes o grabaciones, cuantas veces sea necesario, para evitar imprecisiones.
  • Otra práctica que este autor compartió es la de enviarles a sus fuentes, vía correo electrónico, las citas que usará para sus textos con el ánimo de confirmar que fue eso lo que quisieron decirle y evitar interpretaciones descontextualizadas durante la redacción de sus reportajes. El investigador aclara que no les envía sus piezas completas porque sería una práctica antiperiodística. Sólo envía las citas, especialmente en temas delicados donde se esfuerza mucho más en no dejar cabos sueltos.
  • El autor también suele hacer doble chequeo de los nombres y apellidos que aparecerán en sus historias, no sólo para evitar que salgan publicados con erratas o faltas de ortografía, sino para asegurarse también de que cada atribución corresponda a su respectiva fuente. Como suele trabajar reportajes polifónicos (múltiples fuentes humanas y documentales), redobla esfuerzos en la verificación de las atribuciones.

Otros consejos que Lustgarten compartió sobre el proceso de investigación periodística fueron:

  • Buscar un ángulo distinto: él inicia sus investigaciones preguntándose qué aportación diferente puede lograr con su trabajo a la ya ofrecida por otras historias publicadas. Para explicarse mejor  se valió de la siguiente comparación: el periodista de un medio local, de publicación diaria, podría quedarse sólo en la equivocación del obrero de la BP para contar el desastre de 2010. Pero el periodista de investigación, aquel que quiere contar esa misma historia con más elementos de análisis, deberá encontrar el porqué de esa tragedia ambiental y cocinar su trabajo a ‘fuego lento’ hasta ser capaz de narrar la mayor cantidad posible de fallos del sistema corporativo de BP y los pocos controles gubernamentales que permiten la existencia de los mismos.
  • Hipótesis de trabajo y listado de fuentes: una vez se ha formulado una hipótesis de trabajo, Lustgarten elabora un listado de fuentes para saber quiénes serán las personas y cuáles serán los documentos que comenzarán a darle respuestas a los interrogantes de su investigación: notas periodísticas publicadas, trabajadores de la compañía investigada, extrabajadores, periodistas locales, asociaciones de profesionales, académicos, políticos, legislación vigente, lo que dice la gente en redes sociales, etc.
  • Tener paciencia y valorar la información off the record: Lustgarten aconseja valorar a esas fuentes que se tomarán el tiempo de contarle al periodista lo que saben, pese a que no le den autorización para citarlos ni citar lo que cuentan. Para el investigador de ProPublica este tipo de entrevistas son medulares porque ayudan a entender la situación y a dar luces sobre las fuentes que deben consultarse posteriormente para sacar adelante la investigación.

Algunos recursos para aprender más sobre verificación de datos y hacer un mejor trabajo periodístico: