• Entre 2008 y abril de 2015, diez empresas lograron el 42% de un total de más 1.500 millones de euros
  • El proceso de licitación de material sanitario está en manos de criterios subjetivos
  • La presión económica condiciona la calidad de los materiales contratados

Laura Aragó Navarro*  | Madrid/Cataluña | 15/10/2015

Toma un sorbo de café y acaricia por debajo de la mesa a Maggie, la basset hound que ha sido su fiel compañera en los últimos 12 años. Tranquiliza a la perra y empieza a contar su propia historia. Habla atropelladamente y esconde el relato de su indignación tras una amplia sonrisa. Cada detalle de su historia está documentado en los recuerdos de su portafolios, cuyas múltiples hojas sobresalen en forma de acordeón. En seguida separa un pliego y muestra un recorte de un periódico con fecha de octubre de 2010: “Dos modelos de prótesis de cadera bajo vigilancia por fallos graves. Y puntualiza: «el día que mi padre leyó esto, mi vida cambió».

Es Alexia Fresennier y sufre artritis crónica. A partir de ese recorte de prensa descubrió que una de las dos prótesis que le habían implantado un año atrás para paliar los efectos de su enfermedad estaba liberando metales pesados en sangre. Aunque la pieza afectada ya le fue extirpada en 2013, los niveles de toxicidad resultaron tan altos y el desgaste del hueso tan elevado que hoy en día desconoce qué enfermedades o limitaciones podrán desarrollarse. Convive con la incertidumbre de saber si podrá ser madre o de si en un futuro no muy lejano será rehén de una silla de ruedas.

Alexia Fresennier y su perra en la Gran Vía de Barcelona en mayo de 2015 Autora: Laura Aragó Navarro

 

Alexia fue operada en el Hospital Verge de la Cinta de Tortosa, uno de los 67 hospitales de gestión pública que hay en Cataluña.

Cada año la Sanidad catalana convoca y publica en el Diari Oficial de Catalunya un promedio de 260 concursos para proveerse de todos los suministros médicos y farmacéuticos necesarios para el funcionamiento del hospital- entre ellos, las prótesis-.

Sin embargo, el artículo 150.2 de la Ley de Contratos del Sector Públicoque regula las licitaciones o concursos, deja en manos de criterios subjetivos la valoración de los productos ofertados. En la práctica, la calidad de los materiales queda en ocasiones relegada a un segundo plano por la necesidad de reducir costes. En este marco jurídico, diez empresas se llevaron el 42% de los 1.523 millones de euros que se destinaron en Cataluña a la contratación pública de material sanitario entre enero de 2008 y abril de 2015. Más de 850 empresas se reparten el otro 60% restante, de acuerdo con el análisis de los datos oficiales llevado a cabo para este reportaje.

La prótesis de Alexia pertenecía a la empresa DePuy, propiedad del Grupo Johnson & Johnson que forma parte de esa decena de multinacionales que ocupan las mejores sillas en el banquete de la contratación pública en la Sanidad catalana.

Alexia Fresennier y su perra Maggie en la Gran Vía de Barcelona. Autora: Laura Aragó Navarro

La influencia de un buen precio

Las prótesis de cadera, como la que los médicos le implantaron a Alexia y luego tuvieron que extirparle, entran en el hospital a través de un proceso de licitación, mediante el cual las piezas se examinan y compiten con productos de otras empresas para conseguir la adjudicación. Este procedimiento consta de dos valoraciones: la técnica, dónde se evalúa la calidad del producto, y la económica.
Esta última parte siempre se valora de manera inversamente proporcional al precio: al importe más económico se le atribuye más puntuación.

Antes de la crisis se valoraba por igual la parte técnica que la parte económica, sin embargo, «en los últimos cinco años, el aspecto económico ha ganado mucho peso en detrimento de la calidad del material, que se ha ido degradando». Así lo explica Jaume Raventós, que ha sido gerente de varios hospitales de Cataluña, como el de la Vall d’Hebrón, el Josep Trueta de Girona o el Hospital del Mar en Barcelona. Insiste en que «los concursos deberían decantarse por la buena funcionalidad del producto y sus cláusulas técnicas» y concluye: «si no, pasan cosas como las de Reus».
Cuando nombra el caso de Reus, Raventós se refiere a la alerta sanitariaque se hizo pública en marzo de 2015 a raíz de la compra de prótesis caducadas de la empresa Traiber por parte del hospital de gestión pública Sant Joan de Reus

Albert de Renzi, técnico de compras del Consorcio Sanitario Integral (CSI), abrió las puertas de su despacho para contar la praxis habitual de este complejo procedimiento legal. En este sentido, explica que, a veces, desde que empezaron los recortes en sanidad «se adjudica un mal producto porque ofrece un precio exageradamente bajo», y añade: «entonces, tenemos un problema porque los médicos se quejan».

El doble juego de los criterios subjetivos

Antes de llegar al paso de la valoración económica en el proceso de licitación, una prótesis de cadera como la que lleva Alexia implantada debe pasar primero por un período de prueba y análisis.
El tipo de material, su comportamiento y ergonomía son algunas de las características que se evalúan en el caso, por ejemplo, de las prótesis. Cada uno de estos aspectos, previamente informados en el momento de la licitación, se examina y se puntúa sin que existan unos valores de referencia homologados.

Es precisamente la importancia de esta parte subjetiva lo que le gusta a Jaume Auleda del proceso de licitación en Cataluña. El traumatólogo del Hospital de Mataró explica que una persona con artritis como Alexia «probablemente hubiera necesitado otra pieza, que aun no siendo la mejor según los estándares, le hubiera ofrecido mejores garantías de estabilidad y de eficiencia». Defiende que la valoración subjetiva permite al profesional ofrecer la solución más eficaz para la persona y es el más eficiente para el sistema, rebajando costes.

Sin embargo, Albert de Renzi, del CSI, reconoce que «esta valoración permite favorecer que salga beneficiado un producto determinado». De hecho, el artículo 190 de la Ley de Contratos del Sector Público denomina este proceso como una valoración de criterios subjetivos. Muchas veces «se trata de un mero paripé” porque si el hospital tiene claro con quién trabajar, las otras empresas no tienen ninguna posibilidad», añade David, comercial de una empresa de diagnósticos de laboratorio, que prefiere permanecer en el anonimato.
Sentado en su despacho del área de administración del hospital Moisés Broggi de Sant Joan Despí, De Renzi no tiene dudas de que «si el comité de valoración está bien formado se tomará la mejor decisión para el paciente». Pero la ley no determina con exactitud ni quién ni cuántas personas deben componer el órgano competente para la valoración de las ofertas.

En este sentido, Jaume Auleda explica que la administración pública «debería de tener una manera de controlar que la parte subjetiva esté realizada por personas de una determinada calidad profesional y personal».
Es facultad del gerente del hospital crear la mesa de contratación y delegar al presidente de la misma la responsabilidad de escoger el mejor suministro , explica Jaume Raventós. El ex gestor de varios hospitales añade que «al final la responsabilidad es mía, soy yo el que firmo».

En la práctica habitual, los nombres de las personas que formarán parte de una mesa de contratación salen a la luz en el momento en que se hace pública la licitación. «Y suerte, porque si no los comerciales no pararían de dar la vara a los miembros», subraya Montse Izquierdo, técnica de compras del Hospital Clínic.

En este contexto, para ser competentes en el sector, las empresas disponen de una red de comerciales y un departamento que se encarga de estar en permanente contacto con el área administrativa de los hospitales y de esta forma asegurarse que los profesionales de la medicina conozcan sus productos y las últimas novedades del sector. Por esta razón, desde las oficinas de compras del Clínic, Izquierdo opina que «si la mesa de contratación no conoce de quién es cada producto, mejor que mejor».
A David, se le escapa la sonrisa. Este comercial, que atesora 25 años de experiencia en el sector, asegura que «en el momento de la licitación todo el trabajo ya debe estar hecho».

Un mundo a la medida de las grandes empresasLas prácticas comerciales que utilizan las empresas, sumadas a una larga lista de requisitos indispensables que demanda la administración pública, provoca, según Montse Izquierdo, que salgan favorecidas las grandes firmas. Una afirmación que se justifica por sí sola cuando se observan los números de las adjudicaciones: Un 42% de todo el material sanitario que se licitó entre enero de 2008 y el abril de 2015 se adjudicó a diez grandes multinacionales, el 58% restante se repartió entre 867 empresas más

Además, entre las 15 empresas que encabezan el ranking, sólo hay una española: Werfen Life, un grupo corporativo que fabrica y distribuye maquinaria y aparatos médicos

Llama la atención el caso de GlaxoSmithKline, una empresa británica que en los últimos siete años ha ganado a través de 91 licitaciones de material sanitario más de 106 millones de euros, lo que equivale al 8% de todo el valor económico del material licitado en ese período.

Otro dato relevante es que los tres hospitales que más procesos de licitación han abierto, han adjudicado alrededor de un 10% del importe total a una misma empresa. Es el ejemplo del Institut Català de la Salut (ICS), la entidad que administra 8 hospitales de Cataluña, entre ellos el de la Vall d’Hebrón o l’Hospital Verge Cinta –el centro médico donde operaron a Alexia- que adjudicó al grupo catalán Werfen Life el 14% del importe en licitaciones, concretamente 45 millones de euros. También el Hospital Parc Taulí situado en la localidad barcelonesa de Sabadell otorgó el 15% de euros licitados a la misma empresa.

En el caso del ICS, esta cifra contrasta con los bajos porcentajes de las 345 sociedades que han participado a lo largo de estos siete años y medio en los procesos de licitación, pero que no han conseguido alcanzar el millón de euros en contratos.

Lo mismo ocurre en reación al Hospital Clínic de Barcelona con la firma Gilead. Esta farmacéutica se ha llevado desde 2012 el 13% del importe de todas las licitaciones, según el análisis propio de los datos de contratación pública. O lo que es equivalente el 20% del dinero destinado a comprar fármacos.

Josep Monterde, exjefe de Farmacia de la Vall d’Hebrón recuerda que «la valoración de la mesa de contratación deberían priorizar la calidad médica y no criterios de favoritismo al precio más barato».

Estas son las cifras que dibujan el escenario completo de la contratación pública en material sanitario. Entre las más de 12.000 entradas que forman el registro de contratos de suministro hospitalario de los últimos siete años también podemos encontrar cuánto ha vendido Johnson & Johnson- propietaria de DePuy- en prótesis a la sanidad catalana. Concretamente ha conseguido vender el equivalente a cinco millones de euros en piezas protésicas.Desde su perspectiva como profesional, Jaume Auleda, confiesa que en sus más de 30 años de profesión nunca ha implantado ninguna de las prótesis que liberaban metales en sangre. Explica que está «demostradísimo, aceptado y no cuestionado» que las piezas como las de la marca Depuy que llevaba Alexia implantada crean pseudotumores en el cuerpo. El organismo no reconoce como propio el metal y lo aísla creando pequeños tumores, que todavía no se ha confirmado que sean malignos, explica el traumatólogo.

Radiografia de Alexia Fresennier con la prótesis de DePuy implantada. Facilitada por Alexia Fresennier

Añade que la presencia del metal en el cuerpo crea alteraciones cromosómicas que, aunque están presentes, de momento no han evolucionado en cáncer. Lo que sí se ha podido demostrar es que estos metales traspasan la membrana placentaria en el momento del embarazo. Es por esto que Auleda concluye «que no se deberían implantar en mujeres que se encuentran en edad fértil».

Esta información no es ninguna novedad para Alexia que, siendo muy consciente de la incertidumbre de su situación, persiste en su lucha para exigir justicia. A través de una plataforma, Alexia y su abogado, Emilio Ortiz, intentan conseguir las suficientes pruebas y fuerzas para presentar una denuncia consistente contra la empresa Depuy, y que ésta indemnice a las personas afectadas por las prótesis tal y como ocurrió en Estados Unidos. En 2013, nueve meses después que le extirparan la prótesis a Alexia, al otro lado del Atlántico, Johnson & Johnson aceptó el error y anunció que destinaría 4.000 millones de dólares a indemnizar a todos los afectados por las más de 7.500 demandas que acumulaban en el país norteamericano

 

*El periodista Marcos García Rey ha sido el encargado de hacer el seguimiento, la edición y verificación del trabajo.

¿Cómo adentrarse en el universo de la contratación pública?

El Registro Público de Contratos es un archivo que compila el historial de todos los contratos de organismos públicos: importe, fecha de adjudicación, descripción del contrato, empresa adjudicataria. Una parte de la base de datos – desde octubre de 2011 hasta la fecha actual- se encuentran publicados de forma proactiva en el portal de transparencia de la Generalitat de Cataluña y en formato reutilizable.

Sin embargo, para conocer los datos anteriores al otoño de 2011 se debe llenar un formulario con la información que se precisa. La petición de información fue escrita el 10 de marzo de 2015. Después de 3 meses de espera y 3 llamadas telefónicas a sus responsables, la solicitud expiró sin que la administración pública hubiera dado repuesta a la solicitud.

Para poder hacer una radiografía sólida era imprescindible superar el límite de tres años y medio que ofrecía la administración y abarcar un objeto de estudio lo más amplio posible. Establecimos que siete años era la cantidad mínima evaluable, teniendo en cuenta la extensión de dos años o más en muchos contratos sanitarios.

Manos a la obra, empieza la aventura

La base de datos se completó a través de la elaboración manual de información contenida en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC).

La Ley 3/2011 de Contratos del Sector Público obliga –a grandes rasgos y pasando por alto matices- a los organismos estatales y autonómicos a publicar los anuncios de licitación y adjudicación de todos aquellos contratos de suministros cuyos importes superen los 60.000 euros.

Sin embargo, no hay una norma común para la publicación, de modo que podemos encontrar anuncios de licitación de la Sanidad catalana tanto en el Boletín Oficial del Estado (BOE), como en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE) o en el Diario Oficial de la Generalitat de Catalunya. Concretamente el artículo 142, además, ofrece la opción a cada entidad de elegir en cuál de los dos boletines estatales puede publicar.

Por cuestiones de tiempo, rigurosidad y efectividad de los buscadores, no era factible peinar cada uno de los boletines. Tras un período de búsquedas estratégicas en ambos el BOE y el DOGC, se optó por extraer datos del último, ya que, siendo el boletín más cercano a la institución, era el que contenía más información sobre contratos de sanidad.

El buscador del DOGC da muchas veces error o resultados inexactos, sobre todo en el caso de búsquedas amplias, por ello se optó por descargarse todos los DOGC del período entre enero del 2008 hasta septiembre de 2011. Aún así, la disposición de los documentos almacenados en internet del DOGC imposibilitaba automatizar las descargas ya que había que introducir un captcha individual para cada uno. La institución declinó la opción de facilitar los archivos PDF en bruto alegando que “la ley se lo prohibía por violar la intimidad de las personas cuyos nombres salían vinculadas a una infracción que ya había prescrito”.

Después de descargar 1.012 documentos en formato PDF manualmente, se analizó uno por uno, ya que no había palabras clave ni expresiones tipo para filtrar únicamente las partes que contuvieran información relativa a contratos públicos de sanidad.

De forma simultánea al proceso de recopilación y análisis de datos, se contrastaron y contextualizaron los mismos. Para ello, se hicieron 11 peticiones de información pública, ocho de ellas fueron debidamente respondidas en menos de 30 días.

Evitar caer en la trampa de las generalizaciones

La intención inicial era relacionar las cifras absolutas de las empresas que más contratos ganaban en el ámbito de la sanidad con las debilidades de la aplicación del proceso legal de licitación en ese ámbito. Sin embargo, la base de datos resultante era un conglomerado de muchos productos y procesos diferentes: no se pueden mezclar prótesis con gasas, ni vendas con mesas quirúrgicas a la hora de analizar. Cada producto tiene actores distintos, empresas diferentes, especialistas concretos, características únicas y, por supuesto, precios incomparables.

Se optó por acotar el escenario únicamente a los contratos de suministros de material sanitario, excluyendo de esta manera suministro de energía, gas y renting de vehículos, entre otras variables del análisis. Precisamente para evitar hacer correlaciones inexactas y con el fin de elaborar una clasificación fiable se crearon categorías y subcategorías de productos que finalmente resultaron en 11 divisiones: fármacos, vacunas, material fungible, material sanitario de especializaciones médicas, aparatos y maquinara médica, material de laboratorio, mobiliario clínico, prótesis e implantes, residuos, ropa hospitalaria y material higiénico.

En segunda instancia, para ajustar a la realidad las comparaciones entre años, se equipararon los precios al Índice de Precios al Consumo para que el resultado fuese más fiable y exacto.

A la hora de analizar la base de datos hay que tener en cuenta que al menos en 154 de los 3.000 concursos registrados no había datos fiables que permitiesen su indexación. En algunos casos no indicaba el importe adjudicado por empresa y en otros ni siquiera estaba publicada la adjudicación final.

Además, no todo lo que se ha licitado en estos casi siete años y medio evaluados se ha publicado en el DOGC. Por tanto, esta información debe ser tratada como una aproximación a la realidad de la contratación pública de la sanidad que podría haber sido del todo completa si el Registro de Contratación Pública hubiera respondido la solicitud de información.

Y ahora, ¿cómo lo cuento?

En ningún caso, la investigación aborda la evaluación general del trabajo de muchas personas que trabajan en las administraciones públicas, sino exponer un marco legal y un procedimiento que dan lugar en ciertas ocasiones a que se filtren actores privados poco interesados en ofrecer un mejor servicio sanitario.

Tampoco hubiera posible narrar la historia sin todas aquellas personas que se han prestado a ser entrevistadas y referenciadas en un mundo que no está acostumbrado a tratar con periodistas. Se entrevistó a 19 personas relacionadas con el sistema sanitario público de Cataluña.

Las infografías se han realizado con Photoshop, ThingLink, Tableau y HighCharts. Los iconos de la pieza interactiva pertenecen al portal The Noun Project.

Publicado originalmente el 10/08/2015 en elmundo.es