La cuenca baja del río, desde Guadalajara hasta su desembocadura, es la más afectada por vertidos y grandes poblaciones

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Ramón del Olmo, a orillas del río Henares | Fotografía: Emilio Sánchez Hidalgo

Marta Ley | Alcalá de Henares | 03/09/2014

“Cuando era pequeño, el agua del Henares se podía incluso beber”. Ramón del Olmo nació en 1927. Hijo adoptivo de Alcalá de Henares, no cruza más de dos calles sin intercambiar un amable saludo con otros vecinos complutenses. Las calles jalonadas de hitos históricos conducen desde el Café Libreros hasta el barrio de Venecia, donde vive, dejando atrás la Universidad que fuera inaugurada en 1499 por el Cardenal Cisneros. Bordeando la ciudad serpentea un manso Henares. Ramón disfruta de cada paso en sus orillas y sonríe con el recuerdo de los buenos momentos allí vividos.

En el siglo I los romanos se asentaron en la vega del Henares y levantaron la ciudad de Complutum, urbe que se convertiría en la más importante del centro peninsular. Más tarde, el río serviría de frontera entre el dominio cristiano e islámico. Fuente de inspiración de las letras de Cervantes, Quevedo o Pérez Galdós, las aguas de este río han trazado un valle donde han confluido diferentes culturas dejando un gran legado patrimonial.

Pero hoy el río Henares no va a cumplir los objetivos de Europa en cuanto a la calidad de las aguas que fluyen por su cauce. El Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo para el período 2009-2015, aprobado con cinco años de retraso el pasado mes de abril por Real Decreto 270/2014, establece que un 37% del río no está en buen estado. Además, un tercio del Henares no alcanzará el objetivo del buen estado que la Directiva Marco del Agua exigía para 2015. La industria, las aglomeraciones urbanas y sus vertidos son la principal causa de asfixia de este río en su cuenca baja, donde el valle se convierte en el corredor del Henares, desde Guadalajara hasta Mejorada del Campo. La Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), organismo público responsable de la administración hidráulica de la cuenca, así lo señala.

Los años 70 y 80 fueron malos tiempos para el curso complutense. Los vecinos de las localidades ribereñas, que entonces aún se bañaban en sus aguas, comenzaban a denunciar que el río arrastraba centenares de peces muertos. El incremento de la población y la acumulación de basura en las riberas han acompañado también al Henares en las últimas décadas.

En los últimos años la situación del río Henares ha mejorado, especialmente en términos de calidad de agua. “Ahora hay muchas más depuradoras y los vertidos están más regulados”, explica Inmaculada Fernández Monistrol, profesora titular de Microbiología de la Universidad de Alcalá de Henares. Aún así, todavía, “el nivel para el agua de baño no es bueno”, añade.

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El Henares no es un caso aislado. Los datos del sistema de información europeo del agua, actualizados en 2010, indican que en España el 33% de las aguas superficiales no alcanzaban el buen estado y del 21% no había información al respecto. Ahora, tras la aprobación de los planes hidrológicos, hay más datos. “Se puede decir que del orden del 57% de las masas están en mal estado”, explica el responsable de aguas y agricultura de WWF España y miembro del Consejo Nacional del Agua, Alberto Fernández.
La Directiva Marco del Agua obligaba a que en 2009 hubiese tenido lugar una revisión de los planes de cuenca, pero ninguna Confederación española cumplió el plazo. “Llevamos un retraso considerable”, advierte Alberto Fernández. “Ahora se han activado porque la Comisión Europea ha dicho: si queréis recibir fondos europeos, tenéis que tener los planes hechos”.

 

El “buen estado”: un concepto relativo y caro

Para la determinación del buen estado ecológico se han de cumplir determinados parámetros físico-químicos, biológicos e hidromorfológicos. También se tiene en cuenta el estado químico, con el que se controla lo que la Directiva Marco del Agua denomina como “contaminantes emergentes”. Esta lista va cambiando ya que “cada vez hay más sustancias químicas de las cuales no se sabe prácticamente nada porque hasta hace unos años casi ni se detectaban, como las que proceden de productos de limpieza o higiene personal”, explica Rubén Rasines, investigador de IMDEA Agua, fundación pública que investiga sobre todos los aspectos relacionados con el agua.

No obstante, en todos los tramos del río Henares la Confederación determina que el estado químico es “bueno”, pero no así el estado ecológico. Laura Mediavilla, licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Alcalá de Henares y coordinadora de proyectos de la Asociación de Ciencias Ambientales (ACA), que organiza actividades de voluntariado y concienciación en el río Henares, advierte sobre la relatividad de los datos sobre el estado del río: “no se puede hablar de una buena calidad del río, pero hay puntos que no están tan mal”.

Uno de los principales problemas que ACA ha detectado es la acumulación de fangos en el fondo, que cada vez está subiendo más. “Aunque analices el agua en un punto y veas que la calidad está bien, en el fondo del cauce no hay unas condiciones adecuadas”, advierte Mediavilla.

Para alcanzar el buen estado en el tramo más conflictivo, que transcurre entre Guadalajara y Alcalá de Henares, el Plan Hidrológico de la Cuenca del Tajo establece como principales medidas las mejoras en materia de depuración, para las cuales estima que se destinarán cerca de 77 millones de euros a partir de 2016 entre diferentes entidades competentes, ya que la inversión para depuración llega principalmente de planes nacionales y de las comunidades autónomas, y no del presupuesto de las Confederaciones.

Esa cifra supone el diez por ciento de la inversión destinada específicamente a las “actuaciones para conseguir el buen estado medioambiental” en toda la cuenca. En total, si se suman otras actuaciones para ese tramo, el Plan indica que la inversión a partir de 2016 ascenderá casi hasta los 100 millones de euros.
Pero la crisis económica llegó a los ríos antes de tiempo y todavía sus efectos se hacen evidentes. Así, el presupuesto de la Confederación Hidrográfica del Tajo se ha visto reducido en los últimos 10 años hasta casi la mitad, de 210 a 95 millones de euros, a precios constantes, según los Presupuestos Generales del Estado.

“La Confederación es un organismo de policía, de vigilancia, sancionador”, señala Alberto Fernández, de WWF España. La actividad de esta entidad está limitada en muchas ocasiones por la complejidad de los diversos niveles administrativos competentes. Municipios, mancomunidades, provincias o comunidades autónomas mueven ficha en un tablero donde cada jugada cuenta, pero el tiempo apremia. Fernández considera que las Confederaciones “no tienen grandes medios ni sienten presión alguna, exceptuando la de las asociaciones ecologistas”. Añade: “hay que dotarles de herramientas para que puedan hacer mejor su trabajo”.

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Lodos del río Henares, a la altura de Los Santos de la Humosa | Marta Ley

 

Los vertidos del río Henares

“Históricamente se entendía que el río estaba ahí para verter cualquier desperdicio”, cuenta Laura Mediavilla. “En todas las poblaciones hay tantas empresas que dependen del río…”, afirma la coordinadora de proyectos de ACA.

Con el tiempo, el control en materia de vertidos se ha vuelto mucho más estricto. Sin embargo, Daniel Martínez, de la Plataforma Salvemos el Henares, señala que “el río está dando cobertura a malas prácticas, a dejar tus escombros, nadie te ve y la vigilancia es escasa ya que son muchos kilómetros de río para cada guardia”. La escasez de medios y de personal para la vigilancia puede dar lugar a situaciones como las que relata el investigador Rubén Rasines: “En los Santos de la Humosa tenemos un punto donde se ve en el agua una película como de aceite”. No se sabe de dónde viene y tampoco se ha detectado siempre, aunque “hay canales de vertido que vienen de la autopista”, señala Rasines como posible origen de la anomalía.

La Confederación Hidrográfica del Tajo publica en su página web el Censo de Vertidos Autorizados, que permite conocer dónde se hallan los mismos, si éstos son industriales o urbanos, cuánto vierten y quién es el titular. “Todo eso cumple con su legislación de vertidos, pero al final el río se ve afectado”, explica Rubén Rasines.

La depuración: una tarea pendiente

“El río Henares, con los medios que hay ahora, si todo funcionase bien, podría tener una calidad excelente”. Son palabras de Jesús Pajares, quien fuera concejal de Aguas y Saneamiento de Alcalá de Henares desde 1979 a 1989. “Tengo muchas dudas de que las depuradoras estén funcionando como es debido”, afirma. Jesús habla desde la tristeza que le genera esta situación.

Cuenta el exconcejal que las orillas que baña el río Torote, afluente del Henares, vieron la construcción de una depuradora en la localidad de Torrejón del Rey que nunca entró en funcionamiento. “Ya no puede funcionar porque ha desaparecido. Lo único que hay es la obra civil, el hormigón y los ladrillos. Además, se hizo con fondos europeos”, lamenta Pajares.

Para la Confederación Hidrográfica del Tajo la mejora de la calidad del agua pasa por una mayor concienciación para la mejora de la depuración. “Lo más importante es que el agua que se devuelve a los arroyos y ríos llegue limpia. “Nos falta mucho por hacer en educación”, explica la Consejera Técnica de Presidencia, María Delfina Gil, en un correo electrónico, ya que la Confederación no tuvo a bien conceder una entrevista para hablar sobre el Henares tras repetidas solicitudes.

España tampoco cumple en materia de depuración de aguas residuales. La Directiva europea relativa al tratamiento de las aguas residuales urbanas establecía que para el año 2005 todas las aglomeraciones urbanas con más de 2000 habitantes debían disponer de un sistema colector y de tratamiento.
A pesar de los grandes avances en depuración de aguas que de forma general han tenido lugar en Europa, España ha sido ya sancionada por incumplimiento de esta normativa.

La Agencia Europea de Medioambiente publica un mapa con la información más actualizada sobre el tratamiento de las aguas residuales urbanas. Al hacer zoom sobre España pueden observarse todos aquellos núcleos que no cumplen con la legislación europea. Jesús Pajares, que ha dedicado gran parte de su vida a la depuración, considera que “el problema está en que las administraciones no pagan lo que cuesta hacerlo.”

El caso de Alovera (Guadalajara) es otro reflejo de cómo la situación económica está retrasando la consecución del buen estado de los ríos. La que iba a ser la nueva depuradora de Alovera “no ha llegado a funcionar ni puede funcionar ahora mismo”, sentencia la alcaldesa de la localidad, María Purificación Tortuero.

Las aguas residuales de Alovera siguen siendo tratadas por la antigua depuradora, para la cual existe un proyecto de adecuación que garantizaría la correcta depuración. La autorización de vertido dada con anterioridad a la nueva instalación, que no llegó a entrar en funcionamiento, finalmente ha sido retirada por la Confederación Hidrográfica del Tajo. “Dependía todo del desarrollo de un sector urbano, y se ha parado el sector y se ha parado todo”, dice la alcaldesa. Y afirma que ahora el Ayuntamiento trata de solucionar el problema para “recuperar sí o sí la autorización”.

“El río era antes lo que ahora es el centro comercial”

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Basura a orillas del Henares, a la altura de Los Santos de la Humosa | Marta Ley

“Nosotros queremos apoyar la recuperación poco a poco del río para que la gente lo vaya utilizando de forma responsable”, dice Daniel Martínez, de la plataforma ciudadana Salvemos el Henares. Piensa que los vecinos se han ido alejando del Henares: “El río era antes lo que ahora es el centro comercial”.
Ramón del Olmo ya no puede beber del agua del Henares. Él, que se lanzaba al río desde puentes que ya no existen, ha vivido de cerca los mejores y los peores momentos del río en las últimas décadas. Le guarda un afecto reverencial y se transmite en cada una de sus palabras de admiración por el entorno.

En una pausa del recorrido nostálgico, Ramón vuelve al presente para lamentar que algunos “desaprensivos” no tengan en cuenta los valores del río Henares y lo llenen de basura. A pesar de todo, a sus ojos “el río está muy bonito”. El paseo no admite más demora, este alcalaíno de 86 años se marcha a jugar al tenis.

La edición y la verificación corrió a cargo de Marcos García Rey, coordinador del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización, durante el cual se realizó este reportaje.

Publicado originalmente el 23/08/2014 en elmundo.es

Siguiendo el curso del Henares

Este reportaje es el fruto de más de cuatro meses de trabajo sobre el estado del río Henares. Aunque se presente como un tema local, la dimensión es amplia ya que se enmarca dentro del complejo mundo del agua fluvial en España. La investigación fue planteada para el trabajo final del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización, coorganizado por Unidad Editorial y la Universidad Rey Juan Carlos.

Para la elaboración del trabajo fue necesaria la recopilación de datos a cerca de los diferentes parámetros que establece la Directiva Marco del Agua con el fin determinar el estado de las masas de agua. Esto fue posible, en gran medida, gracias a la información que la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) publica en su portal electrónico, así como gracias a las peticiones de información realizadas a la Confederación solicitando datos de los parámetros por analizar.

Asimismo se tuvieron en cuenta los datos del Sistema Europeo de Información sobre el Agua (WISE por sus siglas en inglés), del Sistema Integrado de Información del Agua y del Plan Hidrológico de Cuenca del Tajo 2009-2015. También fueron estudiados los datos del Censo de Vertidos Autorizados. El tratamiento de los datos se ha llevado a cabo con la herramienta Microsoft Excel. En algunos casos fue necesario traducir los datos de un formato no reutilizable (PDF) a otro que sí lo fuera (Excel), para que fuese posible el análisis con Excel. Para la interpretación de los datos, fueron además imprescindibles las entrevistas y el asesoramiento de biólogos y ambientólogos que conocían a fondo el río Henares.

No solo han tenido lugar entrevistas con científicos y expertos, sino también con alcaldes, concejales, exconcejales, ecologistas y vecinos de las diferentes poblaciones que baña el Henares. Así, el número de entrevistas presenciales asciende a once. Asimismo se ha recurrido a otra decena de fuentes humanas a través de correo electrónico y por teléfono para completar y contrastar la información. Todo ello acompañado de seis días de trabajo de campo en el río Henares, en ocasiones en compañía de algunas de las fuentes, donde se obtuvo información de contexto y amplio material fotográfico y de vídeo. También se ha tenido acceso a fotografías antiguas del río Henares, gracias a la labor de Luis Alberto Cabrera, técnico de la Concejalía de Cultura de Alcalá de Henares.

A pesar de la buena disposición para la entrega de datos por parte de la CHT, así como para la atención de algunas preguntas básicas que fueron realizadas (algunas otras no obtuvieron respuesta), fue rechazada la posibilidad de tener una entrevista abierta sobre la calidad del agua del río Henares con los máximos responsables de la Confederación.

En cuanto a los productos informativos, los gráficos fueron elaborados con Google Maps Engine (el mapa de vertidos), Illustrator (infografía sobre el estado del río) y DataWrapper (gráfico del presupuesto de la CHT).

Tanto la investigación como el resultado informativo ha sido tutorizado y editado por Marcos García Rey, periodista, coordinador académico del postgrado y miembro del International Consortium of Investigative Journalists.