“Cuando se trata de Periodismo de Investigación siempre se lidia con todo tipo de dificultades”

Pedro Pablo Peñaloza| Madrid | 01/05/2013

Hugo Alconada Mon | Foto: MasInvestigacion

Hugo Alconada Mon | Foto: MasInvestigacion

Más que abrir la caja de Pandora, el argentino Hugo Alconada Mon (La Plata, 1974) destapó la valija de Cristina. Con su investigación sobre el financiamiento ilegal del Gobierno de Hugo Chávez a la candidatura presidencial de Cristina Fernández de Kirchner, condensada en el libro Los secretos de la valija (Planeta, 2009), Alconada Mon encendió una polémica internacional al revelar la existencia de una red de corrupción que se enriquecía a la sombra de las buenas relaciones entre Argentina y Venezuela.

Sus hallazgos le costaron el repudio y los insultos de las autoridades de Buenos Aires y de Caracas. Pero también le valieron el reconocimiento de la crítica mundial. Por ello logró el premio a la Excelencia Periodística 2009, otorgado por la Sociedad Interamericana de Prensa, y alcanzó un lugar entre los finalistas del premio Daniel Pearl, que distinguió a las mejores investigaciones periodísticas del bienio 2008-2009.

Abogado egresado de la Universidad de La Plata y magíster en Artes Liberales por la Universidad de Navarra, Alconada Mon ejerce en estos momentos como prosecretario de Redacción del diario La Nación de Argentina, al tiempo que forma parte del Foro de Periodismo Argentino  y del International Consortium of Investigative Journalists. En esta entrevista, realizada por correo electrónico, este reportero argentino ofrece su visión sobre los retos que enfrenta el Periodismo de Investigación.

¿Cómo evaluaría el estado del Periodismo de Investigación en América Latina?

Lo veo muy dispar. Hay ejemplos extraordinarios de Periodismo de Investigación en varios países (Brasil, Colombia, entre los más destacados), y también de varios medios en particular en toda la región (El Faro y el CIPER son dos sobresalientes), pero depende de cada país e, incluso, de la situación que afrontan los medios en el interior de cada país.

La poca transparencia de los gobiernos de la región, la dificultad de acceder a las fuentes y datos oficiales y la amenaza de la violencia atentan contra el ejercicio del periodismo en América Latina. ¿Cómo superar esos obstáculos para desarrollar investigaciones?

Con trabajo, con perseverancia. Cuando se trata de Periodismo de Investigación siempre se lidia con todo tipo de dificultades.

Se dice que no hay democracia sin periodismo. ¿Puede haber un Periodismo de Investigación de calidad en países sin democracia o con instituciones débiles?

Sí, sin duda. De hecho, el Periodismo de Investigación resulta más necesario.

El expresidente venezolano Ramón J. Velásquez dijo en cierta ocasión que el peor ataque contra los medios y los periodistas no era insultarlos o agredirlos, sino ignorarlos. ¿Hasta qué punto esa falta de respuesta de las instituciones frente a los hallazgos del periodismo termina por frustrar la práctica de la investigación en profundidad?

Es muy, muy frustrante. Pero depende también de cuál sea el objetivo último de los periodistas. Si se creen jueces o fiscales y pretenden que se condene a alguien por sus revelaciones, pues confundieron su profesión. Si, por el contrario, lo que buscan es contarle lo que realmente pasó a sus lectores, a su audiencia, la falta de respuesta de las instituciones resulta un factor secundario.

En muchas ocasiones se habla del “olfato periodístico” que llevaría a identificar temas para investigar. ¿Cómo educar o afinar ese “olfato”?

Con capacitación.

La imposibilidad de acceder a las fuentes y documentos oficiales puede llevar al periodista a depender en gran medida de informantes anónimos y “gargantas profundas”. ¿Cómo lidiar con esta situación para preservar la seriedad de la investigación y evitar persecuciones judiciales?

Con más trabajo, con paciencia, con perseverancia. O dicho de otro modo: con zapatos. Hay que caminar, buscar más informantes, golpear más puertas, indagar más. A veces, casi nunca, pero a veces, surgen nuevas fuentes y documentos.

Basado en su experiencia, usted elaboró una especie de decálogo para “no enloquecer” en el momento de desarrollar investigaciones transnacionales. ¿Cuál sería la regla de oro de este proceso?

Como dice la publicidad de un whisky: “Keep walking”. Hay que seguir. Siempre se puede dar un paso más.

También ha identificado siete claves del Periodismo de Investigación. En particular, le pediría que abundara sobre dos: la “capacitación específica” y la “sistematización de datos”.

Son apenas dos puntos que pueden ayudar mucho a quienes investigan algo. Significa que el periodista que investiga, por ejemplo un caso de lavado de activos, debe esforzarse por comprender bien cómo funciona esa operatoria (o cuanto menos no ser un ignorante absoluto) y que debe aprender, también, a organizar sus archivos, ya sean en papel o informáticos, de modo que pueda unir cabos con mayor facilidad.

Los grandes medios de comunicación a escala global enfrentan graves crisis económicas. ¿El Periodismo de Investigación puede terminar de hundirlos, al levantar ronchas y alejar a posibles anunciantes, o, por el contrario, podría inyectarles oxígeno, reenganchando a los lectores?

Ambas a la vez. Siempre hay anunciantes que amenazan con marcharse (y muchas veces concretan esa amenaza), pero también es cierto que la investigación le aporta más credibilidad y respeto al medio entre sus lectores.