El Faro: “periodismo agresivo, profundo, audaz” en Centroamérica

Ximena Villagrán | Madrid | 29/01/2015

Foto_José Luis Sanz_El Faro

José Luis Sanz | Fotografía: Mauro Arias

José Luis Sanz es el director de El Faro, conocido por ser el primer medio digital de América Latina, que publica investigaciones sobre corrupción, derechos humanos, migración, violencia y crimen organizado.

El Faro fue creado en 1998 por un grupo encabezado por Carlos Dada y Jorge Simán para cumplir el sueño de los periodistas que quieren trabajar sin ninguna atadura comercial, económica o política.

La redacción está formada por 14 periodistas y dos fotoperiodistas. Además, el medio cuenta con el proyecto Sala Negra, desde 2010 dedicado únicamente a crónicas y documentales en profundidad sobre la violencia en Centroamérica. Trabajan en Sala Negra cinco periodistas y una documentalista. Ellos han creado una fórmula que les ha merecido ganar el Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación, el Ortega y Gasset de Periodismo o el premio María Moors-Cabot, entre otros galardones.

En esta entrevista, José Luis Sanz explica cómo funciona la redacción que ha revolucionado la forma de hacer un periodismo latinoamericano de calidad.

¿Cuál es el proceso de elaboración de un tema que se publica en El Faro?

Hay un proceso de edición desde que se formula la hipótesis de trabajo y se planifican las fuentes. Hay una verificación del avance de la investigación y una discusión constante.

A ese proceso, nosotros lo llamamos “el baile” y se repite en varios momentos del proceso de investigación. La primera vez que “se baila” es cuando se necesita conseguir el aval o la crítica para la hipótesis y la estrategia de reporteo.

¿Por qué lo llaman “el baile”?

Hablamos de “bailes” porque es el punto en el que el reportero vende su historia al editor, lo convence del valor de su hipótesis, la coherencia y el valor del tema propuesto.

En una historia no tan compleja hay un “baile” al inicio y otro al final, antes de escribir para revisar y discutir la solidez de la construcción argumental y la verificación de documentos y fuentes en cada uno de los puntos para que no existan vacíos.

En una historia más compleja no hay un número definido de “bailes” y ocurren hasta que la tesis que se presenta sea sólida.

¿Cómo se integran “los bailes”?

Normalmente, dependiendo del tema, se incorpora a otros colegas que tienen experiencia en investigaciones similares para que actúen también como filtro o como pared de rebote del proceso de investigación.

Para una crónica o una investigación, una reunión de “baile” puede tener a cinco personas: el periodista, su preeditor, el jefe de redacción, el director y algún otro colega que pueda aportar una mirada más.

La figura del preeditor no es común en todas las redacciones, ¿por qué deciden incluirla?

La figura del preeditor la incluimos partiendo de una experiencia que tuvimos en 2009 algunos periodistas de El Faro en la que trabajamos con Cristian Alarcón, director de la revista Anfibia. Publicamos una serie crónicas sobre pandillas en las que utilizamos el método de edición cruzada que nos pareció muy enriquecedor.

El Faro es una redacción muy horizontal donde hay mucho respeto y confianza entre nosotros por lo que al crear Sala Negra incorporamos como parte del método de trabajo que un colega reportero adquiriera la función de revisar el texto, hacer críticas y correcciones como una garantía de calidad y mejora para todos.

Además, eso nos garantiza que cuando los textos llegan para una edición formal al jefe de redacción, Ricardo Vaquerano, ya estén mucho más acabados.

¿El Faro sigue algún proceso para verificar que la reconstrucción de escenas en las crónicas sea lo más cercano a lo que ocurrió?

Partimos del hecho de que somos un equipo de periodistas en el que todos nos conocemos y nos profesamos una confianza absoluta. 

Los periodistas deciden el sistema con el que trabajan: notas, grabaciones, etc. No tenemos ningún sistema de revisión de éstos. No hacemos un chequeo de escenas porque creemos que cada periodista es responsable del uso que hace de la información.

Sería extraordinario tener incorporados procedimientos de fact-checking, pero como la mayoría de periódicos del mundo hacemos descansar nuestro rigor en los procedimientos de reporteo y edición. En ese sentido, la aplicación de varios filtros de edición -dos editores independientes en todos los grandes textos, más una revisión jurídica en las investigaciones más delicadas- es, junto al rigor del periodista, nuestra forma de buscar la máxima calidad.

¿Se han enfrentado a juicios, denuncias o han hecho rectificaciones?

Nadie nos ha exigido una rectificación o una corrección en sustancia. En alguna ocasión, hubo malentendidos en el momento de acreditar una fuente y se corrigió, pero nunca nada que haya afectado a la tesis central de una investigación

En una ocasión, hace tres años, tuvimos un error metodológico grave en una noticia a partir de unos datos filtrados sobre un supuesto fraude al fisco. Fallamos en la verificación del documento y acreditamos como información definitiva una versión parcial, pero a los minutos de la publicación llegó la primera llamada que nos informaba del error y retiramos la publicación. Luego publicamos un editorial donde reconocimos el error y pedimos disculpas a cada una de las fuentes.

No nos ha vuelto a suceder y ahora somos más cuidadosos al momento de discutir y revisar la construcción de cada afirmación.

¿En qué casos su material es revisado previamente por abogados?

Cuando hacemos acusaciones directas o en las que se vuelcan datos que a medio plazo pueden implicar la comisión de delitos. O cuando revelamos datos sobre casos que se encuentran en proceso judicial, en eso el criterio siempre es que el interés público tiene mayor importancia.

¿Qué tipo de casos incluyen la comisión de delitos?

Por ejemplo, en la última publicación que hicimos sobre el fiscal general de la República de El Salvador que ha estado viajando en jets privados. No sabemos si pagándolo él, el Estado o sin pagarlo, ya que los aviones pertenecen a un conocido empresario del país que tiene casos pendientes en la fiscalía y que supone un aparente conflicto de intereses. Antes de publicarlo, lo pasamos por un abogado para asegurarnos de que no estábamos haciendo ninguna afirmación que no estuviera sustentada en los documentos que tenemos.

¿Por qué El Faro es un referente del periodismo latinoamericano?

Creo que hemos generado una mística, no solo del periódico, sino alrededor del periódico y contagiado cierta mística a otros medios de la región en cuanto a que se puede hacer un periodismo agresivo, profundo, audaz y de manera constante y sostenible. En Centroamérica, durante mucho tiempo y para muchos de nosotros, eso parecía imposible.