“Hay que investigar la mano privada, la que da y no deja huellas”

Iván Ruiz  | Madrid | 20/05/2013

Mónica González

Mónica González, directora de CIPER / CIPER.

Cronista, corresponsal, editora y escritora son algunas de las facetas de la periodista chilena Mónica González. Su trabajo sobre la dictadura de Augusto Pinochet impulsó su carrera. El libro La Conjura, que explica la trastienda del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, fue reconocido como la investigación más rigurosa sobre el tema. González conoce los secretos de una dictadura que se dedicó a generar miedo: Fue arrestada dos veces por sus reportajes durante el gobierno de Pinochet. “Tenemos que atacar los temas que provocan miedo a la sociedad”, explica la periodista, en una entrevista concedida a MasInvestigacion.

Después de diversos reconocimientos internacionales, sus ganas de continuar en el Periodismo de Investigación la llevaron a encontrar “el trabajo soñado”. Así define González su experiencia como directora del Centro de Investigación Periodística (CIPER), un portal que ya cumplió seis años. El equipo que dirige la periodista investiga al poder político, las grandes corporaciones o las actividades de la Iglesia, entre otros. “A la mano privada nunca se la investiga. Eso no puede ser”, afirma. La editora dejó los medios tradicionales para apostar por su proyecto.

 

¿Por qué decide crear CIPER?

Teníamos un buen equipo de investigación en Diario Siete (periódico chileno que se publicó hasta 2006) pero tuvimos que cerrar por falta de publicidad. El máximo anunciante del periódico era Alvaro Saieh, un banquero propietario de varias empresas en Chile, entre ellas Copesa SA (un holding de medios en Chile). Cuando se enteró, me vino a ver y me preguntó cuál era mi sueño profesional. Dije que me gustaría montar un centro de investigación, comenzar con un pequeño grupo de periodistas. Mientras hablaba, él comenzó a anotar, luego tomó una calculadora, sumó y me dijo: “Vamos con tu idea, yo te financio”.

¿Cómo marca los límites con los financiadores?

Antes de terminar el acuerdo indiqué que ya sabía cuál era mi condición: libertad editorial absoluta. Yo también sabía cuáles eran las suyas: que no tuviéramos anteojeras ideológicas. Es decir, que investigáramos a todos por igual. 

¿Cómo fueron esos primeros meses?

Empezamos muy pequeño. En noviembre de 2007 lanzamos el sitio web. Al principio, los medios nos robaban la información sin asco. Hasta que en marzo de 2008 hicimos una gran investigación sobre una licitación en el Registro Civil, que era para manejar la base de datos de todos los chilenos. Ese concurso, que había tenido varias irregularidades, fue ganado por la empresa Tata (India). CIPER reveló que el jefe del Registro Civil era, al mismo tiempo, empleado de Tata. El entonces ministro de Justicia, Carlos Maldonado, anuló la licitación, descabezó el ese registro y entregó todos los antecedentes al Ministerio Público para que comenzara un proceso judicial. Después de ese caso, nos ganamos un lugar.

¿Con el paso del tiempo y de los éxitos consiguieron más aportes económicos?

Sí, tenemos el apoyo de Open Society y también logramos que Copesa nos aumentara el presupuesto para continuar con el crecimiento. Comenzamos cuatro periodistas y ahora somos diez.

¿Cómo está dividido el equipo?

Antes que nada, tomamos la decisión de no ser una agencia de noticias porque eso nos quitaría fuerzas para investigar. Como es lógico, hay algunos periodistas que están más especializados en educación y otros en delitos económicos.

Pero también depende de cuántos proyectos esté trabajando cada uno de ellos en el momento en que llega la información. Es muy variable, porque algunos temas se caen, entonces hay que pasarse a otro. En nuestro sistema, los editores estamos en todas las investigaciones para ver cómo avanzan y qué datos hay que volver a chequear. 

¿A qué temas dan más prioridad?

No podemos investigar lo que se nos ocurre en la ducha. Tenemos que atacar los temas que provocan miedo a la sociedad. Lo más básico en Chile como son la salud y la educación.

 

Esto constituye un castillo de miedos que van mermando la calidad de vida de las personas y eso lo sientes en la calle. Nuestro rigor está allí, en investigar esos temas.

Por las características de la región, seguramente tendrán muchos casos de corrupción. ¿Qué importancia dan a este tipo de investigaciones?

A veces el periodismo se embriaga con la corrupción. Pensamos que estamos por encima, que la tenemos controlada, que tenemos ojos en todas partes. No es así. La característica más común es investigar el Estado, a la mano que recibe, pero a la mano privada nunca se la investiga. Nunca deja huella, nunca va a la cárcel, nunca queda al descubierto. Eso no puede ser porque es dar una imagen distorsionada a la sociedad, que empieza a denostar a las instituciones públicas e incluso a los empleados del Estado. Nosotros buscamos siempre la otra pata, la mano que da.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de no trabajar en los medios tradicionales?

Participar de un equipo dedicado exclusivamente a investigar es una satisfacción bárbara, porque en nuestro género se requiere de interlocutores. Eso no sucede en muchos grandes medios. Cuando no todos los caminos son claros trabajar en grupo puede ayudarte a encontrar salidas. Pero no a todos los periodistas nos gusta esto. Aquí el trabajo nunca termina. Siempre te queda algo por hacer. Te vas a tu casa y no puedes cortar porque sabes que hay un lugar donde te faltó examinar y tienes una pieza del rompecabezas que puedes encontrar ahí. La investigación se transforma también en una obsesión. Es un desgaste tremendo.

¿Qué importancia asigna CIPER al trabajo con bases de datos?

A lo largo de estos seis años armamos nuestra propia base de datos, que es una forma maravillosa de adelantar trabajo. Puede que esa tarea que hiciste y que te preocupas de renovar, llegado el momento tienes la mitad del trabajo hecho. Las bases de datos son importantes porque te sirven de respaldo, pero las historias se encuentran en la calle. Una investigación sin un rostro que muestre los efectos en la población no tiene interés.

¿Cómo se complementa el trabajo entre los interesados en las bases de datos y los que  quieren contar historias?

Hay algo indispensable para domesticar, el ego. Es una parte importante para todos los periodistas. Tenemos que mantenerlo a raya. En CIPER compatibilizamos esos intereses. Hay gente que tiene mucha habilidad para escribir y otros que tiene más destreza para armar una buena base de datos, darle rigor a una historia para que sea irrebatible. Cuando se combina el periodismo riguroso, que cuenta buenas historias, se forman equipos imbatibles.