“Un periodista que no sepa narrar difícilmente podrá tener lectores que conozcan su trabajo”

ANDREÍNA ITRIAGO ACOSTA | Madrid/Caracas | 11/04/2014

Alfredo Meza. Imagen cortesía de Vasco Szinetar

Alfredo Meza. Imagen cortesía de Vasco Szinetar

No es la primera vez en la historia reciente de Venezuela que el caos toma sus calles. Marchar –esa acción que en febrero de este año retomaron los estudiantes venezolanos– es una práctica habitual para los habitantes descontentos de esta nación, gobernada desde hace un año por Nicolás Maduro. Pero cuando se habla de marchas en Venezuela, es imposible no recordar la del 11 de abril de 2002. Una manifestación multitudinaria que desvió su rumbo hacia el Palacio de Miraflores, sede de Gobierno del entonces presidente Hugo Chávez, y que tuvo el lamentable desenlace de 19 muertos y un centenar de heridos. Lo que siguió, el día 12, fue un golpe de Estado a Chávez y, tan solo un día después, el regreso de este al poder.

El Acertijo de Abril es uno de los escritos sobre lo que sucedió ese fin de semana en Venezuela. Los periodistas venezolanos Alfredo Meza y Sandra Lafuente lo publicaron un año después de los acontecimientos. En 2013, presentaron su edición definitiva. El libro se ha convertido en un referente obligatorio de esta historia y sus autores en biógrafos no oficiales de estas fechas.

En medio de marchas y guarimbas, muertos y heridos, ahora se cumplen 12 años de los hechos del 11 de Abril. MasInvestigacion conversa con Alfredo Meza, quien recupera este tema y otros relacionados con el ejercicio del periodismo de investigación en Venezuela.

Se cumplen 12 años del golpe del 11 de abril de 2002. Hugo Chávez, por segunda vez, no estará para dar el ‘contragolpe’. ¿Cree que el Gobierno de Nicolás Maduro le dará material para seguir escribiendo sobre esta historia?

La historia de abril trasciende la vida de Chávez. Es un caso que hizo que el proceso, el proyecto que él lideraba se consolidara en el fracaso de un golpe. Y, por otro lado, fue el combustible que alimentó la polarización, que la profundizó. Entonces, la supervivencia de Maduro, de Cabello y del chavismo está justamente en seguir apegados a ese relato. Cuanto más mantengan vivo ese relato del golpe, cuanto más se victimicen, cuanto más reivindiquen la victoria frente a un gran imperio -como ellos culpan a Estados Unidos que estuvo tras bambalinas del asunto- en mayor medida van a tener la posibilidad de seguirse nucleando.

En un artículo para el portal Prodavinci dijo que por haber escrito sobre estos hechos llevaba una condena a cuestas. ¿Quiere ponerle punto y final a esta historia?

Hace unos años decía que sí y Sergio Dahbar, editor de mis libros, ha sido muy insistente en que no le ponga punto y final. Siguiendo el instinto de él, más que el mío, más que mis ganas, decidimos hacer una versión en 2012 de ese libro y se ha movido bien en las librerías: es buscado. A mí me parece que ese libro ya cumplió su ciclo.

Es una condena porque siempre es inevitable que tu nombre quede asociado al mismo. Sobre todo porque fue un libro muy exitoso en algún momento, vendió más de 10.000 ejemplares y tuvo reedición. A mí me permitió, en lo profesional, muchas satisfacciones, al margen de que no era todavía una obra acabada; pero ahora haría otro libro completamente distinto, no desdiciendo este pero sí explicaría otros aspectos. Aunque no es un asunto que, por ahora, sea un proyecto en ciernes.

Su otro libro, Así mataron a Danilo Anderson, fue sobre el asesinato del fiscal que llevaba -entre otros- el caso de los carmonafirmantes del 11A. Con esta obra ganó, además de un premio, el reconocimiento de muchos por abordar el mencionado tema. ¿No tuvo miedo al investigar este caso?

Trato de buscar documentación que soporte lo que digo. No es un ejercicio de mirada, no es una crónica, sino un trabajo de investigación que busca expedientes y que señala las congruencias que había en ese caso. ¿Miedo? No. No he sido objeto de amenazas por esto. No podría decir si es porque el libro está bien hecho o fundamentado de tal manera que es imposible atacarlo.

Fue un proceso muy desgastante porque en Venezuela tú eres sospechoso cuando tratas de ser independiente. Inmediatamente eres como un tipo raro aquí. Se preguntan: ¿para quién estás jugando? Yo tengo una posición muy clara, no comulgo para nada con el Gobierno. En el libro traté de apartarme de los intereses de los acusados para contar un relato que indagara en las contradicciones que había hecho el Gobierno.

Revisando su timeline de Twitter, destaca la difusión de la obra de Janet Malcolm El periodista y el asesino. También figuran respuestas a comentarios de personas que le juzgaron por su nota sobre los resultados de las elecciones municipales de 2013 en Venezuela. En este sentido, ¿se identificaría con el personaje de Malcolm?

La obra de Janeth Malcolm es un libro que todo periodista debe leer. En esa historia la víctima demuestra en un juicio que ha sido engañado por el periodista. Yo tuiteo esto porque trato de ser honesto con la información que voy a demandar a quien me provee. Digo lo que estoy haciendo, trato de no ocultarme, trato de ser fiel a lo que quiero contar en mi trabajo final, que la persona que va a hablar conmigo sepa cuáles son mis intenciones. Lo de las elecciones municipales es consecuencia de la polarización que hay ahorita en Venezuela. Soy una persona considerada opositor, no estoy cercano al Gobierno.

Trabajó en la campaña presidencial de la diputada María Corina Machado….

Sí, fui parte del equipo de asesores de María Corina como consultor en temas de declaraciones, de lo que iba a decir. El tema es que aquí, si te identificas con un bando, tienes que ser absolutamente acrítico y yo sigo mi consciencia y me parece que reivindicar una victoria como la que reivindicó la oposición es un despropósito.  

 

En el voto nacional, que es lo que importa, el Gobierno amplió la brecha que tenía con la oposición con respecto a las elecciones de abril de 2013. Es cierto que no son elecciones iguales y que tú no puedes medir eso, pero hay un atenuante en esa comparación que es que Capriles convirtió esto en un plebiscito. Entonces señalar esto, decir que lo convirtió en plebiscito y luego poner el resultado final, hizo que mucha gente me tratara literalmente de “quinta columna”, una persona que no era confiable.

En el país, dentro de los semejantes no hay tolerancia hacia la divergencia de criterio. Hacer periodismo implica cuestionar siempre lo que tú apoyas, revisar lo que no apoyas para reconocer cuando toca reconocer. Aquí predominan las lecturas simplistas y creo que el periodismo se trata justamente de ver esos matices, de despojarte de lo que tú quisieras que ocurriera para contar lo que está ocurriendo.

En otro de sus tuits comentó que el aeropuerto de Maiquetía es el mejor puerto de salida de Venezuela, en relación con el slogan de ‘destino chévere’ que promueve el ministro de Turismo venezolano, Andrés Izarra. ¿Por qué seguir ejerciendo una profesión como el periodismo desde Venezuela?

Soy un venezolano y cuento mi país, es mi fortaleza como periodista. Cuando decía lo de Izarra es porque a raíz de la muerte de Mónica Spear es obvio que Venezuela no puede ser vendida como un destino chévere. En mi cuenta soy absolutamente libre de criticar. Sobrevivir con una alta criminalidad, ganar en moneda local y ver cómo el salario se evapora, comprobar de cerca la escasez, hacer largas colas, arreglar tu vida en torno a dificultades macroeconómicas creadas por políticas del Gobierno hace que tú tengas el legítimo derecho de molestarte y criticarlo.

Comentaba también que para un periodista de investigación venezolano es casi imposible obtener la relación de movimientos migratorios de un ciudadano. ¿Cree que en Venezuela se hace actualmente verdadero periodismo de investigación?

Sí. Se puede, pero tiene dificultades, de hecho hay ejemplos de periodismo de investigación notables, muy bien hechos. Lo del acceso a la información oficial está relacionado con esa actitud del Gobierno de ver a los medios como enemigos, no permitir el acceso a la fuente, no dar entrevistas en medios que no son fieles o que ellos califican como aliados. Obviamente, esa es una irregularidad pero diría que todavía se puede hacer periodismo de investigación. Con esos detalles, es muy difícil buscar todo lo que uno quiere, pero al final uno se la puede ingeniar y hacer el trabajo.

Imparte talleres de crónica y ha sido docente en un diplomado de periodismo de investigación. ¿Lo hace como una apuesta por el futuro de este tipo de periodismo en el país?

El taller de crónica es una apuesta por la escritura narrativa. No es suficiente obtener información sino que es absolutamente necesario, en el panorama de los medios que tenemos, saber cómo contarla y encontrar la manera de seducir a la audiencia.

Estoy convencido de que un periodista que no sepa narrar difícilmente podrá tener lectores que conozcan su trabajo. Será un hombre que acumule mucha información, que tenga el último trascendido, lo cual tiene un valor, pero para que esa información esté adecuadamente contextualizada y presentada de manera seductora, el periodista tiene que saber narrar.

Cada vez hay menos espacios en los medios de Venezuela para ejercer el periodismo de investigación. ¿Por esta razón decide ejercer la profesión de manera independiente?

Mi caso no tiene que ver con la falta de espacio para ejercer mi derecho a la libre prensa o libre escritura o libertad de expresión. A mí la vida me fue llevando a este sitio donde estoy. Lo que ocurre es que el chavismo tiene el plan de, mediante empresarios afines, comprar medios y entonces destruir la independencia. Pero, por ejemplo, El Nacional tiene una unidad de investigación muy digna y hace grandes trabajos. No puedo decir que el periodismo no se puede hacer en Venezuela. Al contrario, creo que es un momento estelar para seguir tratando de luchar.

Periodista de largo recorrido

Meza ha sido reportero en los principales medios impresos de Venezuela. Llegó a ser jefe de la sección Siete Días de El Nacional. Fue editor general de la revista Poder y Negocios, y condujo la edición dominical del programa Aló Ciudadano, de Globovisión. También ha sido colaborador de las revistas Semana y Gatopardo, entre otros medios latinoamericanos. Actualmente escribe para el diario El País de España. Más información sobre su trayectoria profesional en su perfil de LinkedIn.