Para generar impacto debemos aprender narrativa digital

Daniel González Cappa | Madrid | 23/04/2015

César Batiz. Fotografía: Manuel Arturo González

César Batiz. Fotografía: Manuel Arturo González

Su nombre es César Batiz. Es periodista y trabaja como editor de Poderopedia Venezuela, una plataforma colaborativa puesta en marcha en mayo de 2014 que agrupa a más de un centenar de perfiles de aquellas personas que llevan las riendas del poder en ese país sudamericano.

El portal, lanzado por el Instituto de Prensa y Sociedad de Venezuela (IPYS), está inspirado en la plataforma del mismo nombre creada por el periodista chileno Miguel Paz. Se inspiró en They Rule, un proyecto que mapea los consejos directivos de las principales empresas de Estados Unidos.

En esta entrevista, Batiz explica la importancia de Poderopedia. Su nacimiento se da en el contexto turbulento que atraviesa el periodismo en Venezuela: la compra de medios de comunicación por parte de banqueros y empresarios, los cambios de noticias y titulares que obedecen a intereses políticos y económicos, la disminución de la publicidad y hasta la falta de papel periódico.

Batiz ha trabajado en importantes medios de comunicación venezolanos, como Panorama, Últimas Noticias y El Mundo Economía y Negocios. Ha escrito varios trabajos de investigación, como el relacionado con el asesinato del periodista Orel Sambrano en 2009. Junto al equipo de la Cadena Capriles (ahora Grupo Últimas Noticias) ganó el premio Gabriel García Márquez 2014 de Periodismo por la cobertura de las protestas civiles ocurridas en Caracas el 12 de febrero de ese año y que causaron al menos 43 muertes en todo el país.

¿Cómo nació Poderopedia Venezuela?

Lo primero que hay que destacar es que el periodismo en Venezuela está en una situación que hay que observarla desde dos lados. En primer lugar, los grandes periódicos han pasado por una crisis que se deriva de sus compras por parte de banqueros y empresarios, además de una contracción de las ventas, la publicidad y el papel. En ello ha influido la falta de divisas extranjeras. Tenemos casos como el de Últimas Noticias, que puede estar bien económicamente pero que no le queda credibilidad. O el de El Nacional, que está muy mal debido a que el Gobierno ha impedido que obtenga anuncios publicitarios.

Esto nos lleva a una segunda situación: los periodistas hemos migrado a medios digitales más pequeños, pero sin saber cómo crearlos o cómo hacer que lleguen al público. Tenemos ejemplos que hacen muy buenos trabajos de investigación, como es Armando Info, pero que recibe pocas visitas.

A ello se suma la falta de transparencia, la necesidad de saber quién es quién en el ejercicio del poder. En ese contexto nació Poderopedia Venezuela: una herramienta que ponemos a disposición de todos los medios para que les sirva de soporte para sus investigaciones y que es de acceso gratuito para cualquier ciudadano.

Cerca de cumplir el primer año, ¿cuál es el balance y cómo ha ayudado Poderopedia al ejercicio del periodismo en Venezuela?

Cuando empezamos en mayo de 2014, lo hicimos con solo 25 perfiles. Hoy contamos con más de mil entradas, de las cuales tenemos información de 704 personas, 128 empresas y 259 mapas de relaciones. De todas ellas, 126 son perfiles. Nuestro objetivo era llegar a 100 en el primer año y ya lo hemos superado.

No hay en Venezuela en este momento medios donde se publiquen perfiles. La información la colgamos en nuestra página web para que la tomen otros medios. Así lo han hecho medios como El Impulso y Hora Final de Maracaibo. Nosotros les invitamos a que usen nuestra información.

¿Cómo obtienen los datos necesarios para elaborar los perfiles teniendo en cuenta que en Venezuela no existe una ley de acceso a la información pública?

Los obtenemos de información ya publicada, principalmente de la prensa. También de archivos de empresas, registros nacionales y bases de datos, como Dateas. No publicamos información oculta, aunque hemos hecho excepciones. Y si la fuente es un periodista, lo citamos.

¿Cómo es la metodología de trabajo?

Trabajamos con tres semanas de antelación, pero con una dinámica diaria, reuniéndonos todos los martes para establecer qué perfiles vamos a realizar. Tratamos de trabajar pegados a la actualidad para que la información la aprovechen los demás medios.

Cumplido este paso viene el proceso de vinculación, que es el más difícil porque necesitamos el documento que pruebe los nexos. La fuente la montamos en el portal para que esté disponible para el público, pero algunas veces nos falta documentación.

Las reseñas de personas y empresas las tratamos de hacer nutridas, con más de 1.500 caracteres e información actualizada. Casi todos los perfiles cuentan además con un mapa de poder para que el lector pueda ver las relaciones de un solo vistazo.

¿Qué herramientas utilizan para trabajar con los datos y los mapas de relaciones?

Los datos que usamos provienen de bases ya hechas. No creamos nuestra propia base de datos. Provengo del mundo impreso y mi equipo es joven, así que estamos en el proceso de ir aprendiendo. El sistema de visualización para los mapas viene directamente desde Chile.

Además de la figura del editor, ¿incluyen a un fact checker, una persona encargada específicamente en la verificación de los datos y la información?

Como editor me toca hacer también de fact checker. No es fácil por las limitaciones para acceder a las fuentes. Pero en Venezuela somos muy ligeros con la comprobación de la información y no existe una persona específica para la tarea. A veces me ha tocado tumbar un trabajo, ya sea por errores del equipo o en los mismos datos.

¿Han recibido amenazas o les han pedido que modifiquen información publicada?

Amenazas como tal, no. Y eso que hemos perfilado desde militares hasta mafiosos, como es el caso de la banda de El Picure (grupo dedicado al secuestro, extorsión y robo de vehículos). Creo que se debe a que todavía somos un medio pequeño poco conocido, sin publicidad ni campañas.

En cambio, sí nos pidieron una vez que cambiáramos una información. Nos ocurrió cuando el Gobierno tomó posesión del supermercado Día a Día. Se nos pidió que enmendáramos un dato que habíamos publicado, pero nosotros teníamos el registro mercantil de la empresa, comprobamos la información y no lo hicimos.

Si no tienen publicidad ni hacen campañas, ¿cómo se financian?

La organización Transparencia Venezuela es la que financia el proyecto, que a su vez recibe fondos de la cooperación internacional. Transparencia e IPYS forman parte de la Coalición Pro Acceso, que tiene como objetivo promover el acceso a la información, la libertad de expresión y la participación ciudadana.

¿Cuáles son los perfiles más visitados?

El de Alejandro Andrade, militar retirado en Estados Unidos; Roberto Rincón, proveedor de la estatal Petróleos de Venezuela; Camilo Ibrahim, representante de las marcas Zara, Pull & Bear y Bershka en Venezuela; Nicolás Maduro Guerra, hijo del Presidente; y Benny Palmeri, exfiscal venezolano. Nos hemos dado cuenta que los perfiles más vistos son de personajes con relevancia política y económica en el país, pero que los ciudadanos no conocen mucho.

La situación en los medios venezolanos ha tenido como consecuencia la renuncia de un buen número de periodistas. Es el caso del diario El Universal y el Grupo Últimas Noticias, entre otros. ¿Cómo ve el ejercicio del periodismo de investigación en Venezuela?

En Venezuela hay grandes oportunidades para el periodismo de investigación y debemos tener la obligación de ejercerlo porque queremos que haya una auditoría social. Ahora es imposible con los medios tradicionales que tenemos. El futuro del periodismo está en los medios digitales. Pero nuestro mayor problema es la falta de impacto que estos generan.

Para generar ese impacto debemos aprender narrativa digital. Es necesario hacer llegar la información a los celulares, para que aquel que vive en el cerro (las zonas humildes), que se pasa el día con el móvil, se vea tentado de leer esa información, de saber cómo un militar se enriqueció y ahora vive en Estados Unidos. El problema radica en que la información que publiquemos trascienda.

Fue el caso de la investigación de las protestas de febrero de 2014. Agarramos fotos y vídeos, verificamos los ángulos de las tomas y creamos un producto audiovisual. Con el trabajo obtuvimos tres puntos fundamentales del periodismo de investigación: revelar algo que alguien quería ocultar, hacerlo con periodistas y que tuviera un interés colectivo. Además, logramos algo que en Venezuela parece imposible: que el Gobierno rectificara la versión oficial de los hechos.

La investigación del 12 de febrero

El 12 de febrero de 2014 se realizó una marcha estudiantil para conmemorar el Día de la Juventud en Venezuela. Los manifestantes llegaron hasta la sede de la Fiscalía en Caracas, donde se encontraron con miembros de la Policía Nacional Bolivariana y el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional.

Esa tarde fueron asesinadas dos personas. El primero en caer fue Juan Montoya, líder del colectivo Secretariado Revolucionario de Venezuela. El segundo fue el estudiante Bassil Dacosta cuando huía junto con otros jóvenes. Ambos recibieron impactos de bala.

En medio de la confusión, un equipo del diario Últimas Noticias se hizo con fotos y videos que tomaron los testigos. En pocos días lograron organizar la información encontrada y presentar un producto audiovisual que repasa lo ocurrido aquel 12 de febrero en Caracas. Fue así como lograron determinar que los asesinos de Dacosta fueron funcionarios del Estado.