“El periodismo requiere tanta actualización como la Medicina”

María Isabel Magaña | Madrid | 18/02/2015

Ginna Morelo|Fotografía: Cortesía

 

Ginna Morelo es la directora de la Unidad de Periodismo de Datos del diario colombiano El Tiempo, la primera de su tipo en el país y que vio la luz en 2014.

Aunque no ha sido reportera de guerra como siempre soñó, se considera una periodista “al pie del cañón” en un país en el que muchos colegas han preferido autocensurarse antes de contar las entramadas historias de su “bendita” Colombia.

Gracias a este ímpetu, en 2013 ganó el premio Simón Bolívar por La Ruta del Despojo, investigación con la que desveló los matices del proceso de restitución de tierras en el norte del país.

Además, es docente universitaria y promueve el periodismo de investigación desde la organización Consejo de Redacción y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación .

Convencida de que el oficio “es una disciplina metodológica que requiere tanto nivel como la investigación científica” adelanta la labor de desarrollar contenidos multiplataforma con rostro humano y apoyados en los datos.

¿Por qué decide el periódico abrir una unidad centrada en lo que se conoce como “periodismo de datos”?

El periódico está muy inquieto por todo lo que está pasando en el mundo digital y quiere abrir espacios que acerquen a los ciudadanos a estos procesos. El Tiempo lo decide siguiendo ejemplos como los de La Nación de Costa Rica, La Nación de Argentina y algunos medios brasileños.

¿Cómo está conformado el equipo? ¿Tienen un ingeniero de sistemas o diseñador con ustedes o trabajan de manera integral con los otros miembros de la Redacción?

Ha sido un proceso lento, que nace primero por la evangelización, como yo lo llamo.

La Unidad nació en 2014, yo fui la primera que llegó; era una unidad de una sola, porque solo estaba yo. Así que empiezo a explicarle a la Redacción los pasos a seguir y en el proceso me junto con Alejandro Urueña, diseñador digital de la sección Multimedia, y con algunos ingenieros.

Luego me suman un periodista, Rafael Quintero, y una analista, Claudia Báez, y empezamos las dinámicas de búsqueda de datos. La intención es hacer un ejercicio sostenible, pero sin prisas, no estamos corriendo. En nuestro primer año publicamos 11 productos entre los que hay artículos con lo que Sandra Crucianelli llama “matemáticas para periodistas”, luego trabajos intermedios con visualizaciones básicas a través de Tableau, y finalmente proyectos con herramientas más complejas, cruces de datos y análisis más profundos. Ya llegaremos a una producción más permanente, apostando por temas muy sensibles, pero el periódico ha entendido que para hacerlo se requiere tiempo.

¿Qué herramientas/programas prefieren utilizar en el momento de obtener la información y visualizarla?

Nosotros trabajamos con búsquedas avanzadas, Excel y Google Refine para procesar datos. También aplicamos mucha de la estadística que no nos gustaba cuando estudiamos periodismo. Para visualizar, utilizamos Tableu, CartoDB y modelos propios a través de Java Script que presentan las piezas de manera creativa.

Hemos encontrado dificultades con las herramientas gratuitas porque muchas no son compatibles con nuestro sistema de gestión de contenidos y otras no son estables en el tiempo, y eso nos inquieta. Por eso preferimos los desarrollos propios.

¿De qué manera se ha capacitado al equipo para adelantar un oficio que es poco conocido en Colombia y que no se enseña en las universidades?

Primero con mi experiencia. Desde el año 2000 soy catedrática universitaria y me gusta enseñar. Eso fue lo primero que hice, formar a mi equipo en lo que manejo e intercambiar conocimientos. Luego, generamos motivación y así ganamos apoyo de la casa editorial para participar en actividades de formación a través de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) y del Consejo de Redacción. Los periodistas ya se han convencido de que esta profesión requiere tanta actualización como la que tiene un médico.

¿Cómo han obtenido las bases de datos para adelantar sus trabajos? ¿Les ha sido de utilidad la ley de acceso a la información que entró en vigor en septiembre de 2014?

La Ley en Colombia está todavía en proceso de aplicación, pero funciona el derecho de petición. Funciona luego de mil batallas y si no desfalleces en el intento, pero funciona. Para cada uno de los trabajos hemos tenido información obtenida por este mecanismo.

A veces me presentan informaciones incompletas, pero ha sido un proceso de evangelización también con las fuentes. Ellas muchas veces no conocen todo el proceso y yo les digo: “si quieren, reunámonos y yo les cuento esto de qué se trata”. Porque al final estamos buscando otros niveles de información.

Hay que perderle la pereza a los procesos pues esto es una actividad “glúteo-cerebral”, como dice Daniel Santoro, que nos obliga a estar sentados mucho tiempo pensando y recabando información.

¿Una vez obtienen los datos, cómo deciden qué historias contar?

Nunca comienzo un proceso si no desarrollo un plan. Yo utilizo una matriz propia que llamo Data Racker, que nos ayuda a planear la investigación apuntándole a unas preguntas concretas. A partir de esa planificación, buscamos información y luego entrevistamos a los datos a partir de las preguntas previas, sin dejar de lado la posibilidad de encontrar nuevas variables. Cuando hemos hecho el análisis, nos preguntamos cuáles son las personas que le pueden poner carne y hueso a los hallazgos de un Excel.

¿De qué manera realizan el  fact checking o verificación de sus piezas?

En un primer nivel, hacemos una revisión con los analistas de la información que ya está lista, especialmente las operaciones matemáticas. Luego, revisamos y contrastamos los datos. No nos casamos con un solo dataset, cruzamos varios, porque al final no sabes quién te dice toda la verdad y quién te muestra sólo un pedacito. En nuestros trabajos empleamos más tiempo revisando cómo trabajamos la información y cómo encajan los detalles que en escribir la pieza.

¿Cómo es la unión entre el impreso y la web en el momento de publicar los especiales de datos?

Es un proceso en construcción. A veces lo hemos logrado y a veces no. Todavía hay ciertos celos por parte de la parte del papel hacia lo que la digital haga, y muchas preocupaciones de la sección digital sobre cómo volcar tanta información en el papel. Lo hemos logrado hablando y explicando qué queremos y qué podemos aportar.

El mayor proyecto que ha publicado hasta ahora la unidad es El país detrás de las rejas, que explora la situación carcelaria en Colombia. ¿Cuáles fueron los retos al elaborar esa investigación?

Lo más importante fue entrar a las cárceles colombianas. Ninguna herramienta digital va a superar el contacto cara a cara. Los números son fríos y necesitan un rostro humano. Yo no quise salir con la información hasta entrar a las cárceles, hacer videos y estar días enteros respirando el aire de los presos. El otro reto fue el procesamiento de tantos datos al ver que no casaba una información con la otra. También fue difícil decidir cómo presentamos tanta información.

¿De qué manera les ayudó el análisis de conjuntos de datos para contar una historia novedosa frente a un tema ya tratado en los medios colombianos?

Porque nunca se había planteado de manera profunda, sólo se había quedado en el análisis del hacinamiento carcelario. Pero llegar a otros niveles, como lo que planteamos nosotros en torno a cuántos enfermos mentales hay, la realidad de los extranjeros detenidos o de las madres con niños menores de tres años no se había tocado. Eso hizo que el Gobierno promoviera escenarios de discusión en el Congreso de la República y que hoy se esté generando un nuevo régimen carcelario. Al final se busca ir más allá de los escándalos y poner a pensar a las instituciones.