“Hoy los datos son una materia fundamental para hacer investigación”

Patricia López | Madrid | 19/03/2014 

Hassel Fallas | Cortesía de la periodista.

Hassel Fallas | Imagen cortesía de la periodista.

Hassel Fallas es periodista de La Nación de Costa Rica. Tras más de una década haciendo temas económicos y financieros, en 2008 comenzó a bucear en el periodismo de datos mediante análisis sencillos pero que, según cuenta ella, le “permitían ver mejor la realidad”.

Ha sido becaria del programa Douglas Tweedale del International Center for Journalists  y en 2013 ganó el Primer Premio InnovaData del Centro de Innovación BBVA en la categoría de ‘Contenidos’ por su reportaje multimedia “Municipios reciclan sólo el 2% del total de residuos”.

Convencida de que el periodismo de datos tiene muchas más ventajas que inconvenientes, Hassel Fallas habla de cómo fueron sus inicios en esa disciplina y la importancia de la misma en el mundo actual. Lo hace en Madrid en un encuentro con MasInvestigacion

Manifiesta en su blog Comunicación en su tinta digital que “la mejor forma de empezar a hacer periodismo de datos es simplemente comenzando”. ¿Cómo fueron sus inicios en este campo?

Empecé en 2008 a meterme un poquito en el periodismo de datos. En esa época no tenía muy claro lo que era, pero sí tenía claro que era la mejor forma de comprender lo que estaba pasando en Costa Rica sobre el ingreso de turistas y las exportaciones. ¿Por qué el turismo y las exportaciones? En 2008 comienza la crisis financiera de EEUU y, con ella, el descenso en el consumo de los americanos, que en ese momento representaban el 65% del turismo que llegaba a Costa Rica. El turismo es una fuente de riqueza por excelencia en mi país. Por otro lado, las exportaciones de Costa Rica, en ese momento más del 40%, se estaban yendo a EEUU. Cuando se produce la caída del consumo en EEUU, las exportaciones y el turismo en Costa Rica empiezan a caer.

Al principio mis bases eran sumamente sencillas: se apoyaban en un recopilado mes a mes de la variable de ingreso de turistas y de las exportaciones. Acumulé los datos en períodos de doce meses, saqué variables y empecé a analizarlos. Esos análisis eran muy sencillos, pero permitían ver mejor la realidad de lo que nos estaban reportando el Ministerio de Turismo y el de Comercio Exterior. A partir de ese momento, me doy cuenta de que trabajar con datos es fundamental para tener argumentos y visualizar mejor la realidad.

¿Por qué?

Un ministro o funcionario de gobierno te va a ofrecer sus datos, sus propias conclusiones y, por lo general, vas a reproducir esas conclusiones dándolas como ciertas. Pero cuando tienes acceso a esos números y tú mismo puedes agarrarlos, analizarlos y cruzarlos con aquello que crees necesario, puedes verificar si lo que te está diciendo esa persona es cierto. Esto es fundamental para cualquier periodista y puedes ampliar muchísimo más el espectro de lo que le vas a presentar a los lectores.

Para nadie es un secreto que cierto tipo de información sensible tiende a ser tapada u ocultada en algunos casos. Nuestro deber es hacer que salga a la luz. Esa es nuestra función y, trabajando con bases de datos, tenemos la oportunidad de construir una realidad muchísimo más precisa de la que nos quieren dibujar.

¿Cuáles son las ventajas de trabajar con bases de datos?

Las ventajas son muchísimas. Puedes construir una aproximación a la realidad mucho más fiel que la que te va dar cualquier experto que entrevistes. Incluso, puedes llegar y decirle a ese técnico que has visto su trabajo y que te lo dé. El experto te facilita su trabajo de investigación donde puedes ver las muestras que utilizó o cómo coloca los datos. Ver que realmente los datos que tienes son ciertos es una parte muy importante, porque si trabajas a raíz de una base de datos que no sabes cómo se creó puedes llegar a confusiones erróneas.

Los datos también te permiten ver los árboles del bosque, no solamente la generalidad. Empiezas a plantearte preguntas que te van dirigiendo de una manera mucho más específica a evaluar fenómenos particulares. Así puedes encontrar las historias particulares. Esta es una de las grandes ventajas.

Otra ventaja es que te obliga constantemente a mejorar, aprender y desarrollar otras habilidades. Antes, cuando iba a hacer un trabajo, pensaba más en función de la redacción que en función de la parte gráfica. Ahora es al revés, lo último que haces en el periodismo de datos es redactar la nota. Hay que pensar de forma integral, más multimedia. Y lo que es más significativo para mí es que tienes que ir creando pequeños productos que se entrelacen entre sí y tengan un hilo conductor en el marco de la pieza periodística que estás desarrollando. Es decir,  que el vídeo no sea una parte aislada, sino tratar de encontrar la forma en la que el vídeo, por sí solo, se sostenga y a la vez sea una parte integrada de la nota para que todo funcione como una unidad.

¿Y los inconvenientes del periodismo de datos?

No controlar adecuadamente el contexto en el que se produce la base de datos que estás analizando. Si tomas unos datos y no ves de donde salieron, puedes llegar a conclusiones erróneas. Siempre que pidas una base de datos de la cual no tienes el control como, por ejemplo, la base de un investigador, tienes que pedir cuál fue el capítulo de controles o cómo recolectó la muestra. Es necesario entender esa lógica antes de tener los números y de empezar a hacer el análisis. Es exactamente igual que cuando entrevistamos a una persona cara a cara. Esa rigurosidad y esa comprobación también hay que tenerla con los datos.

También puede suceder que te equivoques en la aplicación de una fórmula o que el tiempo juegue en tu contra. Cuando trabajas con datos hay que tener tiempo. Un análisis de datos no se hace de la noche a la mañana y eso muchas veces no se entiende. Es un tema de rigurosidad. Cuando tomas una base de datos y empiezas a analizarla, tienes que ir paso a paso y comprobar que cada una de las fórmulas que estas usando sea la correcta. Constantemente tienes que corroborar que todos los números coincidan.

En el periodismo de datos o ‘DDJ’ (data driven journalism) muchas veces se olvida aplicar la ‘J’ (journalism). ¿Cuál es el principal error a la hora de trabajar con datos?

Eso es fundamental. No puedes pretender que el análisis de datos sea suficiente para publicar. Nos llamamos periodistas o reporteros por algo: tenemos que ir a reportear, tenemos que salir a la calle a ver las historias. Las bases de datos son complementarias de ese reporteo. Las bases de datos te dicen que existe un fenómeno interesante de analizar, pero tú tienes que salir a la calle. Si no haces ese proceso es como hacer periodismo por correo electrónico o por control remoto. 

El periodismo de datos, al ser más preciso, te permite llegar con mayor exactitud a las personas que están detrás de los datos. Cualquier historia, si no tiene el componente humano, pasa sin trascendencia. Esto es algo que no se debe olvidar y que siempre hay que buscar.

En el trabajo de los residuos sólidos [Municipios reciclan sólo el 2% del total de residuos] siempre saltaba Dota [cantón de Costa Rica] y pudimos haberlo publicado así, pero había que ir hasta allí y comprobarlo.

Dota es una región exportadora de café, producto del que dependen el 90% de las familias que viven allí. Venden un café ecológico que combate las emisiones de CO2. Había que buscar lógicas ambientales que demostrasen eso. Si no hubiéramos ido allí, realizado las entrevistas y corroborado lo que nos había dicho el alcalde, nos hubiéramos quedado sin esa parte fundamental. Los números te dan una excelentísima idea de dónde ir, pero para ver el fenómeno global es necesario hacer esa labor de reporteo que nunca te la puedes saltar si realmente quieres hacer buen periodismo de datos.

En Costa Rica no hay una Ley de Acceso a la Información, pero sí existe una Alianza para el Gobierno Abierto, ¿cómo influye esto a la hora de conseguir los datos?

Muchísimo. Falta mucho por hacer pero es una gran ventaja. Por ejemplo, puedes conseguir todos los datos del censo en línea a través de la página de Instituto Nacional de Estadística y Censos o desde la página del Centro Centroamericano de Población (entidad de la Universidad de Costa Rica). Estos los puedes conseguir con mucha facilidad, pero otros no. Hay cosas con las que tienes que luchar y a veces presentar solicitudes, pero, por lo general, las respuestas son favorables y puedes acceder a los datos.

Al menos 19 ó 20 instituciones tienen portales de open data. Los datos son públicos. Con una simple búsqueda y sabiendo un poquito puedes descargarte lo que necesites y exportarlos a formato Excel.

¿Cuándo se empezó a apostar por el periodismo de datos en La Nación?

En 2010, cuando Giannina Segnini tuvo la visión de incorporarlo y desarrollarlo.

¿Cómo es el trabajo en la Unidad de Investigación e Inteligencia de Datos de La Nación?

La unidad está compuesta por dos periodistas, un ingeniero en computación, un desarrollador web y múltiples colaboradores. También colabora un sociólogo, compañeros especializados en Geografía del mismo periódico y, en algún momento, han participado “mineros de datos. Un “minero” es el que encuentra la fórmula de extraer datos de Internet y darles sentido para hacer el análisis. Además, una parte fundamental es el trabajo de los visualizadores y productores audiovisuales.

Hay que desarrollar habilidades en cada uno de esos campos para poder entender un poquito la lógica de cómo funciona y qué necesita cada uno. Tú, como periodista que estás en el centro de la investigación, tienes que aprender a satisfacer las distintas necesidades.

Entonces, ¿se necesita de un equipo multidisciplinar en el periodismo de datos?

Sí, siempre. Uno como periodista no puede pretender saberlo todo. La mejor forma es buscar a gente que tenga conocimientos diversos para que puedas aprender. Los ingenieros terminan aprendiendo de periodismo, los periodistas de ingeniería, los desarrolladores web acaban aprendiendo de periodismo y nosotros también aprendemos de ellos. Es una sinergia muy interesante, que hace muchísimo más rico el periodismo.

¿Qué aportan los datos al periodismo de investigación?

Los datos, hoy por hoy, son una materia fundamental para poder hacer investigación. Cada día vamos dejando el rastro de quiénes somos en este universo cibernético, hay más datacenters y se venden más servidores en el mundo. Eso te da una magnitud de la importancia que tiene el big data en la vida de la humanidad. Estamos en un mundo cada vez más dirigido hacia los datos. Entonces, como periodistas, ¿cómo no vamos a dirigir nuestras investigaciones a los datos? Investigamos para sacar a la superficie cosas que a alguien no le conviene que salga y con las bases de datos es muy difícil que permanezcan ocultas.

El ejemplo de la investigación de los paraísos fiscales [Offshore Leaks del International Consortium of Investigative Journalists y la aplicación web desarrollada por la Unidad de Investigación e Inteligencia de Datos de La Nación] para mí es la más significativa. Los famosos paraísos fiscales son paraísos porque precisamente ahí hay poquísimo control. Se sabe muy poco de quiénes están detrás de esas cuentas y qué hacen con ellas. Conseguir la base de datos, analizarla y, sobre todo, hacerla comprensible para que cualquier persona en cualquier parte del mundo tuviera acceso a esa información era la única forma de ver la dimensión real de este fenómeno a nivel global. Esa base de datos pone al descubierto, por primera vez, quiénes están detrás o el tipo de transacciones que hacen mediante este tipo de cuentas.

El aporte de los datos es fundamental porque te permite contextualizar y hacer investigación a un nivel de profundidad sin precedentes. Además, las personas pueden construir su propia historia a partir de los datos que tú les muestras. La base de datos de Offshore Leaks es una gran contribución porque a partir de esos datos que están ahí y que son públicos se pueden construir historias muchísimo más locales.