“Siempre hay que cruzar fuentes e indagar en los datos”

Katherine Pennacchio| Madrid | 13/02/2014

Lise Olsen

Lise Olsen. Fotografía: Houston Chronicle

Indagar en los datos y obtener resultados es la premisa de Lise Olsen, periodista estadounidense del Houston Chronicle, quien durante más de 15 años se ha especializado en el periodismo de investigación y periodismo asistido por ordenador o de datos.

Desde 1996, cuando fundó el proyecto Reporteros y Editores Investigativos  en México (IRE, por sus siglas en inglés), ha  impartido talleres, participado en conferencias y apoyado a organizaciones que promueven el periodismo de investigación en el continente americano.

Olsen se encontró en 2003 con los Informes de muertes de ciudadanos de EE.UU. en el extranjero del Departamento de Estado de su país y utilizó esa información básica para hacer una investigación. Como fruto de su trabajo realizó una serie de reportajes sobre los ciudadanos estadounidenses asesinados en México que tituló: “Derramamiento de sangre en la frontera”.

Para esas investigaciones, la reportera norteamericana también usó registros públicos mexicanos, entrevistas y notas de prensa para construir una base de datos e identificar a todas las víctimas estadounidenses y narrar las historias individuales que estaban detrás de esas muertes.

Olsen cuenta su experiencia profesional a MasInvestigacion. El cómo surgió la investigación, el seguimiento que le ha dado y la construcción y narración de historias a partir de números. Y mantiene que “siempre hay que cruzar fuentes e indagar en los datos”.

¿Cuándo y cómo comenzó la investigación sobre los ciudadanos estadounidenses asesinados en México y cuál fue la metodología utilizada?

He estado interesada en el tema desde 1998, cuando mi amigo y colega Phillip True fuera asesinado en México. En 2007, la violencia en aquel país y en sus estados fronterizos empezó a crecer y comprobé que muchos ciudadanos de los Estados Unidos estaban entre esas víctimas.

Hubo poca cobertura informativa en el país y la mayoría de los casos fueron ignorados. Pensé que cubrir las historias de las víctimas americanas sería una manera de interesar y concienciar a mi entorno sobre la ola de violencia que se había desarrollado en México.

¿Cómo consiguió los datos oficiales para esta investigación?

Los datos del Departamento del Estado se encuentran en Internet, donde hay informes de las muertes de ciudadanos de los EEUU en todos los países del mundo. El problema es que su índice sólo contiene las fechas y los nombres de las ciudades donde murieron. Sobre las víctimas no hay nombres o detalles. Entonces centré mis esfuerzos e investigación en los casos que se habían producido en las zonas de México que hacen frontera con Estados Unidos.

Fui a Tamaulipas, en México, para conseguir más datos de los homicidios. Me serví de los archivos de una asociación civil de derechos humanos y de la oficina del procurador del estado ubicado en la ciudad de Reynosa para aplicar las fechas y ciudades. También usé las nuevas leyes de acceso a la información en México y traté de conseguir más registros públicos de los estados de Chihuahua,  Baja California y  Sonora.

¿Qué técnicas utilizó para la creación de la base de datos de esta investigación?

Manejé los datos para crear un registro de los homicidios en los estados fronterizos. Utilicé información de todas las fuentes oficiales, entrevistas con familiares de las víctimas y noticias que salieron en la prensa mexicana y estadounidense.

Después usé el programa Excel para armar mi hoja de cálculo y más tarde los resultados se subieron a Internet usando Caspio. También se hicieron mapas con los programas Arcview y BatchGeo.

¿Qué metodología maneja para crear una base de datos?

Cuando diseño una hoja de cálculo para una nota pienso en las metas: qué quiero saber y cuáles son los posibles patrones en los datos.

En la investigación sobre los ciudadanos estadounidenses asesinados en México quería saber cuántos casos fueron resueltos, en cuántos casos supimos que la víctima tenía antecedentes penales, cuántas víctimas eran niños, etc.

En el perfil de su Twitter tiene la premisa: “Digs deep. Delves into data. Gets results”. Que en español sería: “Profundiza. Escarba en los datos. Obtiene resultados”. ¿Siempre ha conseguido los resultados deseados al buscar en los datos?

Por supuesto que no, a veces no encontramos nada útil. Pero trato de husmear, seguir las pistas y averiguar hasta dónde puedo llegar usando datos (registros públicos y archivos privados). Y por supuesto, fuentes humanas. Siempre hay que cruzar fuentes e indagar en los datos.

¿Cree que llegará el día en que los periodistas tendrán la obligación de saber lidiar con códigos de software y hojas de datos?

El día ya ha llegado. Cada periodista de investigación tiene que estar al tanto de cómo conseguir y  manejar datos electrónicos en varios formatos. No saber manipular y usar datos es como ser analfabeto en el lenguaje de registros públicos modernos. Casi todos los registros se encuentran informatizados y muchas veces las piezas claves se encuentran en bases de datos u hojas de cálculo. 

¿Qué herramientas digitales o aplicaciones recomienda a quienes se están iniciando en el Periodismo de Datos?

Lo más importante es saber reconocer datos. Además de dominar dónde y cómo conseguirlos. La herramienta más útil sigue siendo una hoja de cálculo, ya sea Excel o cualquiera de “shareware” gratis.

También es importante utilizar otras herramientas disponibles, tales como las de mapeo y administradores de bases de datos. Hoy día, hay múltiples herramientas nuevas de visualización de datos. La cantidad y diversidad suele ser aplastante, pero la base es: entender los formatos y consultar datos eficazmente para encontrar las noticias dentro de ellos.

A pesar de vivir en Houston, ha tocado temas sobre México y la comunidad latina en los Estados Unidos, siempre en colaboración con otros periodistas. ¿Cómo es el trabajo con reporteros de otros países?

Depende del tema y de los editores. Es muy fácil intercambiar datos y sugerencias entre colegas con los que ya tengo confianza, tanto en América Latina como los Estados Unidos. Muchas veces intercambio ideas sobre fuentes o encuentro documentos públicos para compañeros en otros países.  No pido crédito por mi ayuda y ellos lo devuelven con otros favores.

¿Siempre es así?

Cuando hay colaboraciones formales se complica un poco más la tarea porque requiere acuerdos entre editores y medios. En varios casos he usado como colaboradores a periodistas de otros países, pero aparecen citados en mis informaciones. Y a veces hemos publicado informaciones conjuntas en varios medios y al mismo tiempo.

Se ha formado en salas de redacción, pero también ha navegado las aguas de organizaciones sin fines de lucro ¿Cómo pudo separar su papel de reportera y formar parte de la junta directiva de IRE?

Fui uno de los directores del IRE entre 2007 y 2011. Durante ese tiempo organicé conferencias en la frontera entre Estados Unidos y México e impartí cursos en otros países. También formé parte de la organización del  congreso nacional de IRE en 2013 que se celebró en San Antonio, Texas. Mis editores en el Houston Chronicle respetaron mi deseo de ayudar a otros reporteros de otros estados y países.

Procuro evitar los conflictos de interés. Por  ejemplo, no acepto becas de mi gobierno, ni dinero de organizaciones no periodísticas  para dar clases.

¿Por qué se ha especializado en temas sobre crimen y corrupción y qué riesgos le ha supuesto?

Corro menos riesgos que  otros colegas que viven y trabajan en zonas donde los ataques contra periodistas son comunes, como en México. He recibido amenazas a lo largo de mi carrera y por lo menos dos veces, en Texas, confirmé que alguien estaba tratando de vigilar mi casa con un detective privado o intentando colocar un micrófono oculto.