“Ser muy buena persona es totalmente contrario a ser buen periodista”

Verónica Ramírez | Madrid | 23/01/2014

Miguel Ángel Bastenier. Imagen cedida por el diario El País

Miguel Ángel Bastenier. Imagen cedida por el diario El País

En sus libros El blanco móvil (2001) y Cómo se escribe un periódico (2009), Miguel Ángel Bastenier (Barcelona, 1942) establece una serie de requisitos para ser un buen periodista que a priori poco tienen que ver con la profesión, como “tener los padres adecuados”, “un estómago de hierro” o “un punto de inconsciencia”. “Hay mucho de ironía en esos libros”, apunta, pero “también tienen mucho de real”.

Asegura que el periodismo “no se enseña, se aprende”. Así, Bastenier lleva 30 años haciendo que otros aprendan el oficio: es profesor de Periodismo Internacional y Reporterismo en la Escuela de Periodismo de El País y maestro en la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (creada por Gabriel García Márquez).

Bastenier se declara únicamente patriota de la lengua española. Por ello, además de formación periodística, estudió Derecho, Literatura inglesa e Historia. Desde 1982, Bastenier ha estado vinculado a El País, diario en el que sigue publicando como columnista.

Al entrar en su despacho para la entrevista con MasInvestigacion pasan unos segundos hasta que levanta la vista del ordenador. Estaba terminando de publicar un tuit. Bastenier no usa móvil porque no quiere que le interrumpa “una intervención externa” cuando está hablando con alguien. Sin embargo, es fácil saber de él a través de Twitter, foro en el que escribe a diario sobre información internacional y donde prosigue su tarea docente.

¿Qué hay que estudiar para ser periodista?

Es indiscutible que los abogados tienen que estudiar Derecho para luego ejercer como abogados. Eso está claro. Sin embargo, el corpus de conocimientos de un periodista tiene mucho más que ver con el trabajo periodístico que con ningún tipo de estudios. Antes que nada, tiene que saber qué tipo de periodista quiere ser. Por ejemplo, estudiar Historia y Literatura es muy bueno para ejercer el periodismo. ¿Mejor que hacer los cursos [de Periodismo] de la facultad? Yo he sido, o soy, periodista de internacional, y la Historia me ha servido como siete millones de veces más que cualquier otra cosa. Yo diría que lo mejor es hacerlo todo.

¿Cuál es entonces el principal problema de las facultades de Periodismo?

Que carecen de los medios para enseñar Periodismo. En mis libros digo que el periodismo no se enseña, sino que se aprende. No digo que no sirva la enseñanza meramente teórica, pero queda muy lejos de lo mínimamente exigible. ¿Qué hace falta para aprender Periodismo? Acudir a algún tipo de docencia donde se reproduzca el trabajo periodístico. Las universidades carecen, por las razones que sean, de los medios físicos y materiales para ello. Y añadiré una maldad que desgraciadamente es cierta: una proporción muy grande del profesorado no ha visto un periódico en su vida.

¿No es necesario tener una licenciatura o grado en Periodismo para ejercer?

Yo no rechazo que se enseñen teorías de la comunicación, de hecho yo soy cualquier cosa menos un autodidacta. Está bien hacerlo, pero no es casualidad que a excepción de Italia en ningún país de Europa te exijan la licenciatura de Periodismo para ejercer como periodista. Yo no defiendo que se contraten periodistas sin título, pero no es serio argumentar que hace falta un título de Periodismo para ejercer.

Cuando empezó en la profesión, ¿qué características reunía de las que enumera en Cómo se escribe un periódico?

Todo ello va ocurriendo con el tiempo, como la ostra que va poco a poco formando la perla. Últimamente añadí una característica más al libro, irónica hasta cierto punto: tener los padres adecuados. En mi casa entraban tres diarios al día, el de la mañana, el de la noche y uno en francés porque mi padre era francófono. Yo hasta los 14 ó 15 años no me di cuenta de que no todo el mundo tenía su casa llena de periódicos, libros, etc.

 Esa es una, pero llega a definir hasta 20 características.

Otra de ellas es tener un estómago a prueba de hierro, como Tomás Alcoverro, magnífico corresponsal, eterno y vitalicio de La Vanguardia en Oriente Próximo. Hay mucha ironía en esas características, pero no están alejadas de la realidad. Tener el castellano, inglés o francés como lengua materna es una gran ventaja. No es que no haya periodistas buenos en Bulgaria, por poner un ejemplo, sino que están en un capullo de seda pequeñito y el mercado es limitado. Nuestro mercado es de unos 400 millones de personas, tenemos más posibilidades de sacarle partido. La posibilidad de contemplar el mundo es mucho más rica.

 Dijo el reportero polaco Riszard Kapuscinski que “todo periodista es un historiador porque ambos investigan, exploran y describen la historia”. ¿Está de acuerdo con esa definición?

Incluso la completo: el periodista tiene mucho de historiador, porque trabaja con el material que se convertirá un día u otro en forraje de la historia; tiene mucho de sociólogo porque está haciendo sociología aunque sea de forma primaria; tiene también mucho de novelista porque trabaja con un material novelable; y, además, tiene mucho de político porque el periodista es la suma de todas las cosas que no es.

 A veces más de político que del resto.

Es lamentable que el periodista se crea político y es gravísimo también hacerse amigo de ellos. 

¿Cuál sería su definición de periodismo de investigación?

Solo existe el periodismo de investigación. Todo lo demás es relleno. Hay dos términos que quieren decir lo mismo: agenda propia y periodismo de investigación. Si hay alguna defensa para esta catástrofe que está sufriendo la prensa, es tener agenda propia e investigación. Hacemos un periodismo en el que comunicamos todos lo mismo.

¿Cuál sería su diagnóstico del periodismo de investigación en España?

Hay revistas como Interviú que en su mejor momento hicieron buen periodismo de investigación. Los diarios lo intentan, pero el resultado es mediocre, porque aquí llamamos periodismo de investigación a filtraciones interesadas de la administración. Que me parece muy bien que ocurran, pero no es periodismo de investigación sino vendetta política. 

¿Por qué cree que no hay más periodismo investigación en España?

Para empezar, cuesta mucho dinero. Construirse una agenda propia significa tener a gente sin exigirle nada. Y los periódicos de hoy no saldrían si la gente dejara de producir. Probablemente no haya más porque no sabemos hacerlo.

¿Cómo podría haber mejor periodismo de investigación?

Yo he propuesto en muchos sitios que se hagan dos redacciones o que dividan la redacción en dos bloques, con más gente en la parte de los que hacen el diario y la agenda estándar y con otro núcleo de periodistas que estén buscando aquello que no se sabe. Con el tiempo tiene que ir creciendo la parte de investigación con respecto a la agenda estándar, porque esta última tiene que publicarse pero no puede ser la oferta principal del diario. La oferta principal tiene que ser la agenda propia, la que sabe únicamente el diario.

¿Cómo aseguramos la calidad de la información si cada vez hay menos periodistas en las redacciones?

De ninguna manera. Una respuesta a la defensiva podría ser que los diarios tienen cada vez menos páginas. Pero es evidente que con menos periodistas no se hace mejor un diario.

Otra de las ‘condiciones’ para ser buen periodista en su libro era la urgencia. ¿Esta no puede jugar en contra del periodismo de investigación? 

Concretemos la urgencia en la fabricación. El periodismo de investigación necesita tiempo, pero cuando me refiero a que, una vez que tienes un material candente que acabas de averiguar, la urgencia por ponerlo en página es evidente.

Por eso dice que los periodistas se dividen en dos clases: los rápidos y los que no son periodistas.

Esa frase suena a chiste, pero hay que ser rápido por definición. Otra cosa que digo siempre es que el periodista es como el caracol que lleva la concha encima. El redactor acarrea consigo un montón de información inútil hasta el día en que es útil. Es verdad que ahora con Google las necesidades son diferentes, pero no siempre tienes a mano un aparato para buscar.

¿Cree en la especialización? 

Para entrar en el mercado laboral del periodismo hay que dominar cuantos más resortes mejor. El que solo entiende de su área está renunciando a la capacidad de responder ante cualquier situación. Dicho esto, es conveniente hacer un área restringida de tu propiedad, tener una especialización en la que aspires a que no te pueda derrotar nadie. Pero me parece mal decir soy “periodista científico”, porque no lo serás en tu vida. Puedes decir “soy periodista y de ciencia entiendo más que de otra cosa”.

El blanco móvil presenta una alegoría entre el cazador, “cuya fantasía favorita ha de ser cazar el blanco de un disparo”, y el periodista, quien “ayudado por su intuición, tendrá en el blanco móvil la mejor oportunidad de cumplir con los mejor delirios de la profesión”. Con los años, ¿cómo se logra no errar con el tiro?

Se aprende haciendo, cuando lo ves lo sabes. Tuve una alumna en los cursos en Colombia que me preguntaba siempre por una “receta”. Hay cuatro ideas generales en el periodismo: ganar el impacto de las primeras líneas, una lógica narrativa, situar el contexto y un buen cierre. Pero no existe una receta. 

Usted dice que no hay un periodismo “neutral”, sino “imparcial”. ¿Cuáles son las diferencias?

Los hechos no son neutrales nunca. La construcción literaria que haces con esos hechos y la conclusión a la que has llegado tampoco son neutrales prácticamente nunca. Pero si la objetividad no existe, existe la honradez. Admito que separar lo que uno quiere en su foro interno y lo que uno hace no es fácil. Tú no prefieres nada y las querencias que tienes no deben contaminar tu texto. Tú solo vas a querer la mejor versión para el lector, la más rica, más amplia, la que lo explica mejor, la que ofrece mejores conocimientos. Eso no es ser neutral, sino imparcial. Es tu versión literaria o periodística de los hechos.

Kapuscinski también dijo que para ser un buen periodista había que ser “buena persona”.

Yo conocí a Kapuscinski, me caía muy bien, lo adoré siempre, hablaba muy bien castellano y sentí muchísimo su muerte. Pero las personas maravillosas también tienen capacidad de decir tonterías. Es más, creo que ser muy buena persona es totalmente contrario a ser buen periodista. Te desarmas. El periodista ni cree ni deja de creer en lo que le cuentan. Tiene un muro de escepticismo crítico.

¿Dónde se hace mejor periodismo?

En los países con tradición anglosajona no lo hacen mal. Los periodistas ingleses que salen de las facultades tiene ventaja porque los periódicos ingleses todos están bien hechos, te gusten o no.

Como docente, ¿qué diferencias aprecia en los periodistas de Latinoamérica con respecto a los de España?

En Europa Occidental un gran periodista es un creador de periódicos. Es alguien que piensa en periodismo. En América Latina, con excepción de Buenos Aires, el gran periodista es un señor que escribe artículos. No estoy en contra de ello, pero los artículos deben ser una parte pequeña de un periódico. 

¿Qué ha supuesto la aparición de Wikileaks para el periodismo?

La idea es buena para el público y por tanto lo es para el periodismo. Pero qué duda cabe que fue una acción político-social la que publicó todo eso, aunque Assange utilizara varios periódicos para darle mayor relieve. Por el momento, adquiere más credibilidad un caso si lo presenta un periódico como The Guardian o The Washington Post, pero no es imprescindible. Wikileaks demuestra lo menos necesaria que va siendo la prensa para según qué cosas.

¿A dónde nos lleva internet?

Hoy existe una sobresaturación de información acorde con lo que sucede en el mundo. Hasta fines de los 80 el mundo creía tener todo en su sitio: la Unión Soviética, Estados Unidos, una zona intermedia… Era un mundo con una estructura conocida. Vivimos una algarabía de la información imposible de dominar que coincide con una algarabía de la realidad internacional imposible de abarcar también. Vamos a tientas intentando comprender lo que sucede y el que logre explicarlo tendrá su mérito. Pero no me parece mal, era peor ese mundo cerrado de la bipolaridad.

¿Cuándo se acabará esta eterna crisis de la profesión, o de su modelo de negocio?

El papel recibe todo el impacto de la crisis, pero el digital no está a salvo de todo ello por lo siguiente: todo el tiempo que le dedican los jóvenes a las redes sociales es tiempo que se le resta a leer periódicos digitales. Y ya no digamos del papel. No hay que precipitarse, pero en un par de años todos los periódicos tendrán que cobrar y ni siquiera así será rentable. Porque la publicidad en internet siempre será más barata que el papel.

¿Por qué dice que la entrevista denominada pregunta-respuesta es una “ficción”?

En una entrevista prácticamente nada ha ocurrido tal y como lo contamos, sino que vemos lo que debería haber ocurrido. La gente normalmente respondemos de una manera y luego el periodista tiene que hacer corte y confección. Por eso es una ficción, pero es veraz porque si está bien hecha no se quejará el entrevistado. Yo no soy muy partidario de ese tipo de entrevista.