“Ser el primero no tiene tanto valor como ser el mejor”

Laura Moscoso | Madrid | 24/04/2014

Óscar Serrano | Fotografía: Ricardo Alcaraz

Oscar Serrano | Fotografía: Ricardo Alcaraz

Oscar Serrano, periodista y abogado puertorriqueño, tiene dos motores profesionales: ampliar el acceso a la información y ganarse la confianza del público lector. Por eso dejó el periódico en el que trabajaba (Primera Hora, uno de los de mayor circulación en Puerto Rico) y decidió fundar, junto a la periodista Omaya Sosa, su propio medio de comunicación. Una tarea nada fácil tratándose de dos apuestas noveles en el país caribeño: un centro para la investigación periodística y el primer periódico exclusivamente digital.

La aventura ha sido fructífera. Hoy, el Centro de Periodismo Investigativo (CPI) y NotiCel, son medios laureados por la Asociación de Periodistas de Puerto Rico y el Overseas Press Club de Puerto Rico. Además, el CPI ofrece orientación para litigio relacionados con el acceso a la información y seminarios de adiestramiento para periodistas y ciudadanos.

MásInvestigación conversó, vía Skype, con Serrano sobre las ventajas y dificultades de lanzar y mantener un medio propio, la filosofía de las publicaciones digitales, los problemas de acceso a la información, la formación de periodistas jóvenes y otros asuntos puntuales del periodismo que se dan en la más pequeña de Las Antillas Mayores.

¿Cuál es la razón para fundar el CPI y Noticel?

En el caso del CPI, porque Omaya Sosa y yo habíamos tenido limitaciones de cobertura en casos de investigaciones periodísticas en los medios para los que trabajábamos. Entonces, decidimos buscar la forma de seguir trabajando por nuestra cuenta. Inspirados en el ejemplo de otros centros que se estaban desarrollando en esa época (2007) en EE.UU. y Latinoamérica, y en el auge que estaba viviendo el periodismo de investigación independiente. En Latinoamérica tenemos algunos ejemplos: El Ciper de Chile, de la periodista Mónica González; y en EEUU, The Centre for Investigative Reporting, ProPublica, Sunlight Foundation y The Reporter´s Committee for Freedom of the Press.

Además, hemos establecido relaciones con The Investigative News Network. El Centro se creó para que el periodismo de investigación tuviera un espacio libre de influencias. Estamos convencidos de que la investigación no puede coexistir con un medio comercial por las presiones comerciales.

Noticel se creó porque estábamos buscando una oportunidad comercial. Queríamos hacer un medio que compitiera con los que ya habían, pero utilizando las economías y las nuevas dinámicas de negocio que aporta el mundo digital. Eso no se había hecho en Puerto Rico y Noticel representa el primer medio de comunicación en nuestro país, de enfoque general, que se hace exclusivamente digital.

¿Qué ha aportado el CPI y Noticel?

El CPI ya está establecido como un centro de prensa independiente en Puerto Rico [tiene 132.000 visitantes únicos desde su fundación]. El reto del CPI es llevarlo a lo masivo.

Noticel ha sido un éxito en términos comerciales y de penetración [tiene cerca de 400.000 visitantes únicos mensuales]. También tenemos el reto de aumentar los lectores lo máximo posible. A tres años de haber comenzado, estamos bien encaminados.

Noticel es un medio donde también se publican noticias de otros y viceversa. ¿Es normal que se dé ese tipo de colaboraciones entre medios digitales?

Eso tiene una base filosófica. Cuando uno habla de Internet habla de toda una forma de trabajar, una forma de ver su lugar en todo el ecosistema de medios de comunicaciones. El público digital va navegando y buscando cosas de aquí y de allá. Mientras que en medios tradicionales tú trabajas para la primicia, en medios digitales trabajas para ser el mejor.

Aspiras a ser el punto de partida del viaje diario que tiene ese lector por Internet. Por eso tienes que recoger de muchos lugares para ofrecer un panorama lo suficientemente amplio. No tenemos ningún problema en publicar de otras páginas con crédito. Eso no me desmerece a mí como medio de comunicación, al contrario, me hace valioso. Una de las funciones que tiene el periodista en la era digital es ser filtro: separar el grano de la paja.

¿Qué opinión tiene sobre las escuelas de periodismo que hay en Puerto Rico?

No están adiestrando los periodistas que necesitamos. Las escuelas tienen que darse cuenta de la educación que un periodista requiere: cultura e historia, destrezas tecnológicas y empresariales. Pues, todavía están adiestrando periodistas para ser empleados de medios. Y el periodismo del futuro se va a nutrir de periodistas que creen sus propios medios.

¿Qué temas se deben investigar en Puerto Rico?

En Puerto Rico, el gran área que no se investiga lo suficiente es la influencia del sector privado en el Gobierno, que afecta a todos los ciudadanos. Si lo quieres ver como una categoría, en el periodismo estadounidense a esto se le dice “periodismo del consumidor”, consumer´s journalism.

Es una fiscalización al ente privado desde la perspectiva de un consumidor: “Qué cosas tú estás haciendo, sector privado, que me afectan a mí como consumidor”. Claro, esto también influye sobre el Gobierno porque este es el que lo permite. Hay unos golpes indirectos que uno da que tienen que ver con el Gobierno.

¿Qué posibilidades reales tiene un periodista en Puerto Rico para valerse de herramientas de acceso a la información?

Hay una decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico que indica que hay un derecho constitucional de acceso a la información. En ese sentido, creo que estamos muy bien políticamente, pero la cultura es totalmente oscurantista. El problema principal que tiene Puerto Rico, en términos de transparencia, es que en la práctica no existe porque no se ha puesto en vigor lo suficiente y no se han llevado bastantes casos al foro judicial para que el Gobierno tenga que acceder. Si se recurriera al Tribunal de manera más sucesiva y si al Gobierno se le creara un problema verdadero de riesgos y costos, la cultura empezaría a cambiar.

Otro gran problema que tiene Puerto Rico con la información pública es que los gobiernos, con la complicidad de los medios de comunicación, usan la información pública como una “moneda de cambio” y esto hace muy difícil que respondan a unos esquemas de apertura.

En el periodismo actual está muy en boga el data driven journalism. En Europa, medios como The Guardian, son un ejemplo. ¿Los periodistas puertorriqueños saben utilizar estos datos para sus historias?

En Puerto Rico, el tema del data journalism, chocaría con la poca disponibilidad de datos públicos fiables. Tú tienes que partir de que vas a obtener de manera fiable unos datos que van a ser la base de tu trabajo. Esto está mejorando mucho con el trabajo del Instituto de Estadísticas, que está haciendo un trabajo encomiable dando continuidad a la distribución de datos. Pienso que todavía el data journalism en Puerto Rico es una propuesta que está más cuesta arriba que en otros países. Hay que crear un contexto y unas condiciones más favorables.

¿Beneficiaría que los periodistas se especializaran y realizaran trabajos de fiscalización de datos?

Requiere que los periodistas se especialicen y que ayudemos y contribuyamos a cambiar la cultura del Gobierno sobre la información. Hay un tema que puede ayudar mucho al acceso a la información: El empuje global que hay hacia el gobierno abierto, digital. Que no tengas que estar dependiendo de servicios engorrosos del Gobierno, que las cosas se puedan hacer por Internet. Es un tremendo contexto para empujar el acceso a la información, porque un obstáculo real entre tener acceso y no tenerlo es la facilidad con la que tú puedas mover la información.

El open government [gobierno abierto] se convierte en la culminación de la filosofía del acceso a la información. Estaría todo ahí, disponible, no tienes que pedir ni esperar. Además, el open government lleva consigo unos argumentos de ahorro de dinero y eficiencia gubernamental que son poderosos. La estrategia del open government es una estrategia como la del caballo de Troya: muy efectiva.