PABLO FAJARDO es el abogado principal de la Unión de Afectados por Texaco en la demanda contra Chevron.

Pablo Fajardo

Pablo Fajardo (El Carmen, 1972) pasará a la historia por ser la cabeza visible del juicio más internacionalizado que ha existido en Ecuador, y también el más largo. Nos recibe en pantaloneta, en una villa modesta que arrienda en Lago Agrio y hace las veces de casa y oficina. Pero antes de sentarse detrás del escritorio pide un permiso y corre a ponerse una camisa. Debe cuidar su imagen.

En el juicio se plantean 30.00 afectados, ¿quienes son, de dónde se saca la cifra?

Los afectados son campesinos e indígenas radicados en la Amazonía ecuatoriana. Los afectados son muchos más que esos, pero se estableció esa cifra en base al número de personas que están mucho más próximas a los pozos o yacimientos petroleros o estaciones petroleras.

Si uno mira por afectados, por ejemplo todo Lago Agrio es afectado, Shushufindi, Coca, Joya de los Sachas, son afectados directamente, toda la población.

¿Por qué no se planteó indemnizar directamente a las personas?

Este juicio lo empezamos en el año 1993 en EEUU, en Nueva York bajo la figura de acción de clase. En Ecuador lo planteamos bajo una figura lo más parecido a la acción de clase que es acción popular, en la que un grupo de personas –según el Código Civil ecuatoriano- puede plantear una acción legal en representación de una colectividad incluso indeterminada, en este caso buscamos reparar. Una convicción nuestra es: usted que puede hacer si le pagan $100.000 pero igual está condenada a tomar el agua de un río contaminado, sus hijos toman de esa agua, ¿esos $100.000 le valen para algo? Entonces, no, no valen para nada. Usted con $100.000 no va a comer. La vida vale mucho más que el dinero y hay un error grande de la sociedad que le da mucha más crédito, muchos más méritos a esas cosas que tienen un precio no al valor: el agua limpia, el aire limpio, los suelos limpios, eso vale la pena.

Tomando como ejemplo a Shushufindi, la mayoría de personas asentadas en los alrededores de las estaciones y pozos petroleros viven en extrema pobreza, entre ellas, muchos ancianos que no tiene seguro ni pensión. ¿Para esas personas que han sido afectadas más de 20 años, no se pensó alguna compensación?

Las luchas sociales en el contexto global avanzan súper bien hasta que se consigue el dinero. Si usted gana plata en este juicio y dice vamos a repartirla entre los afectados, va hacer un desastre completo y no queremos esa división. Queremos reparar el problema de fondo antes que darle un caramelo a una persona o engañarla. Eso no tiene sentido. Aunque nunca prohibimos a nadie plantear un juicio individual por daños personales, materiales o a su patrimonio.

Pablo FajardoIII¿Han cuantificado cuánto dinero se ha gastado en impulsar este juicio en estos 21 años?

Ha habido un aporte de distintos actores del mundo, amigos, fondos de inversiones, bufetes de abogados, y el gasto de nosotros es más o menos $30 millones en este caso, pero comparado con por lo menos $2000 millones de Chevron es bastante insignificante.

¿Treinta millones que se han invertido principalmente en qué?
En defensas legales, principalmente en EEUU y otras jurisdicciones. Recordemos que el caso estuvo nueve años en EEUU.

¿Quiénes han invertido en el caso?

Hay varias firmas que han invertido, una que se llama Khon&Graf de Filadelfia que invirtió dinero por varios años, 8 o 9 años más o menos.

Estás firmas hacen una inversión, pero esperan recibir algo a cambio…

Es lógico, usted no va a trabajar gratis, supongo.

¿De la sentencia, cuánto se va a destinar para pagarles?

El acuerdo inicial era que de lo que se recaude se iba a invertir entre el 10% y el 25% para pagar deudas, pero luego se fue modificando. Lo real es que la sentencia judicial establece que el dinero es para la reparación del daño y únicamente el 10% adicional es lo que se puede invertir en pagar las deudas a terceros.

Es un pago por el trabajo que han realizado. En otros casos es una inversión. Entonces es lógico este tipo de cosas pero hay gente que trabaja para Chevron o que son voceros o infiltrados de Chevron que las satanizan.

¿En qué países están homologando la sentencia?

Brasil, Argentina y Canadá. En Canadá empezamos el 30 de mayo de 2012, en Brasil el 27 de junio de 2012 y en Argentina a finales de noviembre de 2012.

¿Qué apoyo han tenido del gobierno?

Ningún tipo de apoyo, no lo queremos tampoco, no lo aceptamos.

¿Tienen alguna relación con la campaña del gobierno La mano sucia de Chevron?

Para nada, nuestro trabajo es independiente, es con las comunidades afectadas, buscamos una relación, un nexo, una red mundial de gente solidaria a esta causa que lo hace por convicción, por justicia. Lo que hace el gobierno es cosa aparte.

¿Qué opinión tiene respecto a las visitas de artistas a los pozos?

Si usted hace una revisión seria se da cuenta de que los siete gobiernos que tuvimos desde que empezó este caso, antes del de Correa, compartían la mesa con Chevron y cariñosamente, quizás la cama. Este gobierno, pese a todas las cosas que no comparto, ha tenido una posición muy clara. Chevron ha buscado en más de cincuenta ocasiones reunirse con el presidente Correa y la respuesta ha sido ‘no me reúno con ustedes sin la presencia de la otra parte’. Una posición razonable, respetable y loable. Obviamente Chevron no está feliz con eso y muchos servidores de ellos tampoco. Entonces han emprendido un ataque sistemático ya no solo contra las víctimas sino contra el Estado. Por ejemplo con los arbitrajes, tres de Chevron en Contra del Estado ecuatoriano. Ante esa persecución, es lógico que haya una reacción.

Pablo FajardoII¿No le han planteado al gobierno que invierta en las poblaciones afectadas el dinero que gasta en su campaña contra Chevron?

No queremos ningún conflicto en ese tipo de cosas, por ejemplo, hoy tenemos un embargo a un crédito producto de un arbitraje que le ganó Chevron al Estado ecuatoriano, es una deuda que tiene el Estado con Chevron Corporation. Nuestra posición es: ‘Señores del gobierno, en vez de que paguen ese crédito a Chevron, páguenlo como parte de la deuda que tiene Chevron con nosotros, eso sí hemos exigido y vamos a exigir directamente. Es una cuestión legal, pero que vengan a regalarnos plata por detrás a cambio de qué, eso, no aceptamos.

La misma sentencia reconoce que hay un grave problema de salud pública en toda la zona y mucha deficiencia en las condiciones que vive la gente. ¿No cree que el gobierno también tiene responsabilidad en eso?

El Estado tiene que cumplir legalmente con su obligación de asistencia social y resolver los problemas de la zona, pero eso no quita la responsabilidad que tiene Chevron directamente por el daño causado. A donde quiere llegar siempre Chevron: ‘Es que tiene el Estado que hacer esto’. Sí, que cumpla con su rol el Estado pero si el agua está sucia es por su culpa. Bajo el principio universal el que contamina paga, quien embarra, la limpia.

La sentencia pide la creación de un fideicomiso a nombre del Frente de Defensa de la Amazonía para que ejecute el dinero en obras de remediación ambiental y dotación de servicios como agua potable. ¿Han planificado trabajar con municipios, prefecturas?

Primero, la sentencia dice literalmente ‘no se puede hacer ninguna reparación si no hay planes de reparación. Y segundo, no queremos quitarle el rol a ninguna institución como tal. Aquí hay una cosa importante, los municipios de Lago Agrio y Shushufindi en Sucumbíos, y Joya de los Sachas y Coca en la provincia de Orellana, en el año 1995 negociaron con Texaco y renunciaron al derecho de presentar futuras demandas. Igualmente el Estado ecuatoriano, en el gobierno del señor Sixto Durán Ballén firmó un acta de liberación de responsabilidades. El juez los reconoce esos acuerdos y dice en la sentencia: ‘Ni el Estado ni los municipios pueden beneficiarse económicamente de este caso’. Una prohibición absoluta.

Entonces, ¿cómo proceder?

Promovemos que se cree la mancomunidad de municipios amazónicos, de Sucumbíos básicamente, y en lo posible hacer un acuerdo para que esa mancomunidad ejecute la parte que le corresponde al agua, por ejemplo. La sentencia también habla de la atención a personas con cáncer, ¿y quién sabe más de cáncer en el país? Solca. Sería un error decir: ‘yo voy a manejar eso’. No seamos ni estúpidos ni asnos. Lo más adecuado es llegar a un acuerdo con Solca para entregarle los recursos y ellos manejen los casos de cáncer en la zona. Buscamos este tipo de cosas, reparación colectiva e integral que llegue a donde tiene que llegar.

¿Han sido 22 años de litigio, cuánto creen más tardará en resolverse?

Usted sabrá que Chevron es una empresa que maneja mucho dinero y tiene más de 2000 abogados trabajando full time en este caso. Ante ese adversario, decir ‘ya mañana ganamos’ es mentir, y procuramos nunca caer en ese tipo de errores. Haciendo un análisis muy profundo y frío de lo que es el caso, yo creo que en un par de años como mucho tendríamos ya ejecutada la sentencia en algunos países.


 *Esta entrevista forma parte de la serie Caso Chevron: Relato de los olvidados, realizada por Daniela Aguilar para LaHistoria.ec, en el marco de la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas del International Center for Journalists (ICFJ) en alianza con CONNECTAS.