Entre 2011 y 2012, la tasa de muertes por esta causa en España aumentó un 8,9%

La administración carece de un plan nacional de prevención de suicidios

Valerio, que ha intentado quitarse la vida en tres ocasiones por sus problemas psiquiátricos, cuenta su testimonio

El Teléfono de la Esperanza atendió en 2013 más de 1.500 llamadas por intento de suicidio

Katherine Pennachio | Madrid | 22/09/2014

“Cuando tú te quieres suicidar, no eres tú. Por ley de vida, uno quiere vivir. En ese momento no era yo. Pero, creo que no veía otra salida”. Son palabras de Valerio que, a sus 43 años, ha pasado por tres intentos de suicidio. A pesar de los cientos de pastillas que ha tomado en esas ocasiones, no ha formado parte de las estadísticas de este problema.

Valerio, un paciente que ha intentado tres suicidios.

Valerio, un paciente que ha intentado tres suicidios.

Valerio camina rígido y muy despacio. Su presencia es imponente. Tanto que una mujer de estatura media debe alzarse de puntillas si desea saludarlo. Lleva una gorra blanca, camiseta deportiva del mismo color y un pantalón de chándal, a pesar de que su minusvalía no le permite desde hace mucho tiempo hacer deporte.

Se sienta con sus grandes piernas dentro de la larga mesa de una sala de reuniones del Centro de Rehabilitación Psicosocial Torrejón de Ardoz, a 15 kilómetros de Madrid. Rodeado de estantes con papeles y lápices de colores, de sus labios sale una primera frase: “Mi vida ha sido muy dura”.

El suicidio es la primera causa de muerte no natural en España. En 2012, según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), 3.539 personas acabaron con su vida, de las que el 77% eran hombres. Tras cuatro años en descenso, la cifra registró un repunte del 11%, con 359 fallecimientos más.

Este problema genera 70 veces más víctimas que la violencia doméstica y el doble de muertes que los accidentes de tráfico, pero el suicidio “sigue sin ser una prioridad política y social”, expone Andoni Anseán, psicólogo y presidente de la Fundación Salud Mental España, una organización privada de reciente creación especializada en prevención de los trastornos mentales y del suicidio.

No es el único. Los psicólogos consultados denuncian la falta de un plan estatal (aunque formalmente lo hay dentro de la Estrategia Nacional de Salud Mental) y planes regionales en prevención de suicidios, la dificultad para acceder a la atención psiquiátrica y psicológica y la poca disponibilidad de la administración pública para poner en práctica las estrategias que están en papel sobre salud mental.

Valerio tiene un 70% de minusvalía. Aunque a simple vista no parece tener ningún problema, fue diagnosticado con trastorno obsesivo compulsivo, trastorno esquizoide, discapacidad neuromuscular y osteoarticular y síndrome de Reiter.

Lo que dicen las estadísticas

Las únicas estadísticas oficiales sobre suicidios en España son las del INE. En dichos datos se observa que el método empleado con mayor frecuencia en nuestro país para poner fin a la vida es el ahorcamiento, al que le sigue el lanzarse de gran altura -el método más utilizado en el caso de las mujeres-.

El envenenamiento también es frecuentemente utilizado. En 2012, el 44,3 % de los casos registrados en hombres entró en la categoría de ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación, mientras que un 15,4% de las mujeres eligió como medio saltar de un lugar elevado.

Suicidios en España por edad y sexo

 

Al contrario de lo que se podría pensar, las mayores tasas de suicidio se registran en personas de la tercera edad. En 2012, la tasa de suicidios en adultos de 80 a 84 años se situó en primer lugar con un 18,5%. En términos absolutos, Andalucía es la comunidad autónoma que ha registrado más suicidios en los últimos ocho años, con 5.893 casos contabilizados de 2005 a 2012. Le sigue Cataluña y la Comunidad de Valencia. Sin embargo, cuando se ajusta a la población de cada región, la tasa más alta de suicidios en 2012 se registró en el Principado de Asturias con un 12,62%, seguido de Galicia con un 12,04%. La tasa de suicidios por habitante presentaba una tendencia descendente en los últimos siete años registrados, con una caída del 3,38% entre 2005 y 2012. Si bien en ese último año presentó un leve repunte interanual que, en términos absolutos, situó el número de suicidios en niveles de 2005. La Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicidio (AIPIS), el Teléfono de la Esperanza (902 50 00 02) y otros psicólogos consultados concuerdan en que las estadísticas deben cogerse con pinzas y que posiblemente el número de muertes por esta causa es mayor al que se pone sobre la mesa. “Si una persona se intenta suicidar, digamos, de un disparo en la cabeza, es posible que no muera al instante, sino que pase unos dos años en coma y luego fallezca por una infección pulmonar. Esa muerte, para las estadísticas, no ha sido por suicidio”, explica Javier Jiménez, presidente de AIPIS. Hay quienes difieren de esta tesis.Mercedes Navío, psicóloga y subdirectora de la Oficina Regional de Coordinación de Salud Mental en Consejería de Sanidad de Madrid, explica que “aunque en diversas ocasiones se ha planteado que las cifras de suicidio nacionales podrían estar infraestimadas, la mayor importancia de los datos es que nos permite monitorear patrones. No se debe caer en simplificaciones”.

Suicidios por comunidad autónoma

Críticas al sistema de salud

Valerio ya ha perdido la cuenta de cuántos psicólogos y psiquiatras ha visto a raíz de su enfermedad: “Calculo que más de 40”. Además, insiste en que tanto la atención en salud mental pública como privada en el país “es vergonzosa. Es muy difícil conseguir citas. Te dan cita una vez al mes, y estas duran un cuarto de hora. No te solucionan nada”, comenta Valerio.

En Madrid, comunidad autónoma donde reside Valerio, existe un convenio entre hospitales que obliga a dar cita a todas las personas asistidas por intento de suicidio en una semana o menos tras la emergencia: el código ARSUIC (Atención al Riesgo Suicida).

Navío, encargada de la implementación del código, comenta que se ha “logrado hasta el 70% de los resultados esperados. Hay algunos lugares donde el cumplimiento no es óptimo, es cierto. Pero, también nos encontramos con personas a quienes se les da cita en un plazo menor de una semana y no asisten”.

La organización Psicólogos Sin Fronteras está trabajando con colegios de psicólogos para visibilizar el problema y mejorar los cuidados a estos pacientes. “La atención no está siendo digna. No se está dando ninguna respuesta desde el sistema de salud público y se deja a las personas en una situación de abandono”, explica José María Torbillo, representante del grupo de intervención para apoyo en crisis de Psicólogos Sin Fronteras en Valencia.

Los llamados supervivientes, o las personas que han perdido a un familiar o a un ser querido por suicidio, tampoco lo tienen fácil. Cecilia Borras, perdió a su hijo Miquel, de 19 años, en 2008. A raíz de lo sucedido creó en Cataluña la Asociación Després del Suïcidi-Associació Supervivents-DSAS. “Es común encontrarte personas que necesitan apoyo y a quienes el sistema les da una cita en Psicología para dentro de dos meses”, cuenta Borras.

 

Sin inversión, las cifras no bajarán

En noviembre de 2012 se aprobó en el Congreso de los Diputados una proposición no de ley de Unión Progreso y Democracia (UPyD) para acometer la problemática del suicidio. Sin embargo, un año después, este mismo partido reprochaba públicamente la inacción al respecto, tanto en la redefinición de los objetivos y acciones de prevención dentro de la Estrategia de Salud Mental, como en la puesta en marcha de campañas de sensibilización. “No se habla de ello, ni en los medios ni desde el abordaje institucional”, admite Beatriz Becerra, encargada de redactar la iniciativa de UPyD, quien incide en que “el Gobierno no ha atendido el mandato de esta proposición todavía”.

El vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Familiares y Personas con Enfermedad Mental (FEAFES), Nel Gonzalez Zapico, fue convocado en 2013 por el Ministerio de Sanidad para formar parte de un grupo de trabajo de prevención de suicidios como parte de la reorganización de la estrategia nacional. Pero, después de ese primer contacto, no ha sido convocado de nuevo. “Es lamentable. La salud mental debe estar encima de la mesa, tratarse como una prioridad”, afirma González.

Suicidios en España por sexos (2005-2012)

Los expertos aseguran que sin la suficiente inversión de recursos económicos y humanos en salud mental la cifra de suicidios no bajará. El psicólogo Andoni Anseán explica que “este problema tiene mucho que ver con el desarrollo de los servicios sanitarios y sociales del país”.

El gasto sanitario en España entre 2000 y 2009 creció un promedio anual del 5,6% en términos reales, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), aunque no desglosa el monto exacto invertido en salud mental. Desde el Ministerio de Sanidad afirman que “esas inversiones las gestiona cada comunidad autónoma. Todos los servicios, bien ambulatorios o de atención hospitalaria, corren a cargo de las CCAA o de cada hospital”, dice una portavoz de prensa.

En Madrid existen dos programas que tienen por objeto garantizar la continuidad asistencial y proveer de un tratamiento intensivo a las personas que han tenido un intento de suicidio o una idea de suicidio estructurada: el del Hospital 12 de Octubre y el de la Fundación Jiménez Díaz.

El de la Jiménez Díaz ya empieza a dar resultados después de dos años. “Con este programa las tasas de intento suicida han bajado del 14% a un 4%. Es un número significativo que indica que los programas de prevención funcionan”, explica la psicóloga y coordinadora del programa, Lucía Villoria.

Los psicólogos coinciden en que, aunque es difícil prevenir el suicidio desde la Atención Primaria, es posible un tratamiento temprano de las enfermedades mentales. “En el 90% de los casos de intención suicida hay un trastorno mental detrás, así que un tratamiento precoz evitaría muchos suicidios”, apunta Villoria.

Queda ese 10% restante. A eso el coordinador del programa de prevención de la Fundación Manantial, José María Rodríguez, responde: “No todas las personas que se suicidan tienen una enfermedad mental. Podría decirse que las principales causas son el sufrimiento y la desesperanza. Un pensamiento suicida lo puede tener cualquiera.”

Valerio se levanta con dificultad de su silla, se aleja de la larga mesa, y se dispone a reunirse una vez más con su psicólogo. No sin antes responder a una última pregunta: “- ¿Qué le dirías a alguien que ha sufrido un intento de suicidio o tenga a un ser querido en tu misma condición?”. “- Mi madre decía: ‘Me ha tocado un hijo malo y ya. Sufro mucho pero debo aguantarlo’. ¡No es así! Se debe hacer algo. La gente tiene que concienciarse de que los trastornos mentales son una enfermedad y como tal deben tratarse”.

*La edición de este reportaje corrió a cargo de Antonio Rubio Campaña, director del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización, durante el cual se realizó este reportaje.

Del otro lado del teléfono

Suena el teléfono en la sede del Teléfono de la Esperanza en Navarra. El número que ha llamado aparece oculto, no hay manera de saber dónde se encuentra la persona que marcó el 902 500 002 buscando ayuda.  A Alfonso Echávarri los años de experiencia le permiten actuar de forma eficaz en este tipo de situaciones. Al otro lado del teléfono estaba ella, afectada por trastorno límite de la personalidad y recién abandonada por su pareja, pensando que la única solución posible era ponerle fin a su vida tirándose por la ventana. “Recuerdo que en este caso no le pregunte por qué, sino que para qué. Su respuesta fue clara y automática: para dejar de sufrir”, explica Echávarri recordando aquella llamada. Como ella, miles de personas solicitan ayuda telefónica cada año cuando la idea de quitarse la vida les ronda por la cabeza, porque concede el anonimato y la posibilidad de hablar con alguien desconocido.

¿Es beneficioso el anonimato?

Sí, allí puedes profundizar muchísimo en su intimidad y es un arma que permite a la persona abrirse. Por ejemplo, en el caso de la persona que comentábamos anteriormente, a mí me fue posible del otro lado del teléfono acceder a lo que, en ese momento estaba sintiendo.

¿Se lleva alguna metodología durante las llamadas?

Vamos dirigiendo la conversación. Son personas con mucha ambivalencia, dudan entre vivir y morir, y por lo tanto necesitan seguridad y autoridad al otro lado del teléfono. Con esa dirección vamos explorando algunos aspectos de su vida y elementos que le permitirían engancharse; explorar algún recurso que le permita querer seguir con vida. Normalmente en este tipo de llamadas, si tenemos la ubicación de la persona se activa un protocolo. También si se consigue controlar la crisis, se le dice a la persona que puede venir presencialmente para evitar que un futuro vuelva a recaer en este pensamiento.

En el caso que comentábamos antes, ¿se activó algún protocolo?

Era una persona que llevaba un número oculto y no era posible localizarla para movilizar a algún equipo de emergencia. Si tenemos los datos suficientes para movilizar un servicio de emergencia, lo hacemos. Lo más importante en ese momento es salvar la vida de quien llama.

¿Qué sucedió con esta persona?

No sé qué pasó con ella. Era un número oculto. Yo intenté sacarle más información pero ella no estaba dispuesta. Después del rato que hablamos, la angustia había desaparecido, esto le permitió tener opciones en su cabeza diferentes a poner fin a su vida. Lamentablemente, muchas de las llamadas que recibimos no sabemos cómo terminan.

¿Cuál es el perfil de las llamadas que reciben con intención de suicidio?

Hombre, de unos 35 a 44 años. Pero realmente en la etapa de pensamiento suicida las que más llaman son las mujeres. ¿Quiere decir eso que ellas son más vulnerables? No, todo lo contrario. Las mujeres son más capaces de pedir ayuda. No debemos olvidar que el suicidio en la gente mayor es un gran problema, muchísima gente de la tercera edad se suicida. Quizás por la soledad, por la incomunicación. Son tantos los factores que influyen…

¿Por qué cree que han aumentado los suicidios en el último año en España?

La crisis económica que estamos viviendo tiene mucho que ver. No como la causa principal, pero sí quizás como desencadenante de otras crisis. Me explico. Una persona que tiene problemas con su pareja, se divorcia, queda en una situación económica precaria y, encima, es despedida del trabajo tiene más factores desencadenantes. Y estas situaciones son muy comunes últimamente.

¿Es necesario un plan estatal de prevención de suicidios?

Sería fenomenal que existiera un plan estatal de prevención de suicidios. La conducta suicida es un fenómeno universal. Sin embargo, poner de acuerdo a todas las autonomías puede ser complicado. Queda mucho trabajo por hacer.

¿Han recibido el apoyo económico que necesitan?

Necesitamos muchísimo más apoyo tanto de instituciones públicas como privadas. Mantener una estructura como ésta es costoso. El Teléfono de la Esperanza es un servicio de calidad y profesionalizado. Requiere dinero para que sea realidad constante.


 Sin cifras de intentos de suicidio

El Teléfono de la Esperanza lleva 43 años de andadura. Se dedican a trabajar con personas en crisis y a promover la salud emocional. Su ámbito de trabajo abarca tanto la atención telefónica como personalizada. Está presente en 27 sedes físicas en España, pero también en Europa, Sudamérica y, recientemente, EEUU. En su memoria de 2013 indica que en España recibieron en ese año 1.567 llamadas con intención suicida, lo que representa un 3,2% del total de las llamadas que reciben. “Hablando de conducta suicida, 1.567 llamadas son muchas. De ellas, unas 50 ya estaban llevando a cabo su intento”, indica Echávarri.

En España no hay datos oficiales del número de intentos de suicidio en la población. Ni siquiera el Instituto Nacional de Estadística (INE) dispone de esos datos. El jefe del servicio de Psiquiatría de la Fundación Jiménez Díaz en Madrid, Enrique Baca, lleva algunas estimaciones sobre intentos suicidas: “Aproximadamente un hospital que tenga un área entre 300.000 y 400.000 habitantes, como son la mayoría de los de Madrid, presentan de uno a dos suicidios diarios”.

Sin embargo, el doctor Baca asegura que no hay datos oficiales porque las estadísticas de intentos de suicidio son muy complejas de analizar ya que necesitan un sistema de vigilancia intensivo, y eso significaría inversión de tiempo y dinero.

 

Suicidios en España: cómo se desarrolló la investigación

El proceso de investigación de este reportaje se llevó a cabo en cuatro meses. La investigación se planteó como trabajo final del Máster en Periodismo de Investigación, Datos y Visualización de Unidad Editorial y la Universidad Rey Juan Carlos.

El trabajo de documentación y reporterismo consistió en la consulta de 15 fuentes documentales y 26 solicitudes de información, de las que no se recibieron respuestas satisfactorias.

Se consultaron 27 fuentes vivas y se analizaron cuatro bases de datos. Con este reportaje se pretende visibilizar y poner de nuevo en la palestra pública una realidad conocida de forma superficial.

Todos los entrevistados y documentos analizados coinciden en que la prevención funciona y que la visibilización del fenómeno así como las campañas de sensibilización y concienciación del suicidio contribuyen a su prevención. Y a su vez un trabajo de prevención efectiva disminuiría las tasas de suicidio en el país, tal como se logró en su momento con las campañas de prevención de accidentes de tráfico o contra la violencia doméstica.

Para el análisis y limpieza de la data se utilizaron Excel y Open Refine. En cuanto a la visualización de los datos obtenidos, la herramienta elegida fue Tableau Public.

La investigación y el resultado informativo han sido tutelados por Antonio Rubio, periodista y director académico del postgrado.

Publicado originalmente el 10/09/2014 en elmundo.es