• La Generalitat ha gastado 82 millones de euros en subvenciones directas a medios de comunicación desde 2008
  • En la misma partida, País Vasco gastó 24 millones y Galicia 14
  • Al menos, otros 99 millones de euros fueron gastados en publicidad institucional
  • Cerca de 600 medios de comunicación catalanes ya se han beneficiado de las ayudas
  • “Hay una apuesta por los medios de corte nacionalista”, dice una investigadora

Marthe Rubio*| Madrid/Cataluña/Galicia | 15/09/2014

GeneralitatEs un discreto círculo rojo con franjas blancas y enmarcado en un rectángulo. Simboliza los estrechos vínculos entre el Gobierno y los medios de comunicación catalanes. Todos los medios que reciben apoyo financiero de la Generalitat tienen la obligación de publicarlo en sus páginas web y de papel. Ese símbolo es el escudo de la Generalitat, su logotipo.

Para las cabeceras como El Punt-Avui o Ara, la huella del apoyo del Gobierno catalán aparece en la parte inferior de sus ediciones digitales con la mención: “amb el suport de la GENERALITAT DE CATALUNYA” .

No todos los medios de comunicación hacen tanto alarde del escudo, ejemplos de ello son El Periódico de Catalunya y La Vanguardia, dos de los mayores beneficiarios de la Generalitat. Sin embargo, la gran mayoría de ellos se beneficia de las subvenciones que reparte el Gobierno: una media de casi 14 millones de euros por año desde el principio de la crisis económica en 2008.

Con el objetivo de conocer y exponer públicamente la dimensión del fenómeno, esta investigación ha analizado en profundidad varios conjuntos de datos que contienen cerca de 3.000 subvenciones a medios de Cataluña, País Vasco y Galicia; se han mandado decenas de peticiones de información a las diferentes administraciones competentes en esas tres Comunidades Autónomas; se ha colaborado con dos programadores informáticos; y se ha entrevistado a decenas de fuentes humanas, entre periodistas, directores de periódicos, sindicalistas, investigadores universitarios y responsables políticos. Asimismo, hemos recopilado cerca de 300 portadas de periódicos para demostrar, mediante dos estudios de caso de corrupción política, los vínculos entre la Generalitat y una parte de los medios de comunicación catalanes.

El resultado es complejo, como la propia naturaleza del tema. Es difícil definir con exactitud quién de la Generalitat o de los medios de comunicación necesita más a la otra parte. Pero la investigación revela el dudoso respeto a la deontología profesional por la proximidad de algunos medios de comunicación con los poderes políticos. Al mismo tiempo que arroja luz sobre la correlación entre los importes desproporcionados de las subvenciones concedidas y el grado de línea editorial independentista de los medios beneficiarios.

En total, al menos, el Gobierno catalán ha inyectado 181 millones de euros en los medios de comunicación catalanes desde el principio de la crisis económica en 2008: 82 millones de euros proceden de las subvenciones (más de 60% ha sido otorgado arbitrariamente) y otros 99 millones de euros corresponden a la publicidad institucional repartida de forma opaca. A lo largo de la lectura detallada del Diario Oficial Catalán, solo fueron encontrados 22 contratos de publicidad institucional con especificación de los medios beneficiarios, por un valor total de 13 millones de euros.

Las 20 empresas mediáticas más beneficiadas por subvenciones desde 2008

El Gobierno central español no da subvenciones directas a los medios de comunicación desde 1988. Solo seis comunidades autónomas (Andalucía, Asturias, Cataluña, Galicia, Comunidad Valenciana y País Vasco) siguen otorgando este tipo de ayudas. La mayoría de ellas están concedidas bajo el concepto de apoyo a las lenguas cooficiales. Por ello, Galicia, País Vasco y Cataluña son las que más dinero destinan a esta partida, como lo explican los investigadores Isabel Fernández Alonso y José Blasco Gil en un artículo científico sobre las subvenciones a medios de comunicación en España durante la crisis publicado a principios de 2014. Sin embargo, Cataluña, pionera en esta competencia -fue la primera región española en otorgar subvenciones a medios en 1983-, siempre ha sido la comunidad más generosa, según cuenta a la reportera Isabel Fernández Alonso.

Evolución de las subvenciones a medios en Cataluña, País vasco y Galicia durante la crisis

En Cataluña, solo constan las subvenciones concedidas del 01/01/2008 al 31/08/2013 ya que se publican en el DOGC un año después de su concesión.

La llegada de la crisis económica en 2008 y los planes de austeridad impuestos por el Gobierno tripartito de José Montilla no afectaron a los importes extraordinarios de las subvenciones otorgadas a los medios. Por el contrario, las subvenciones concedidas siguieron aumentando hasta alcanzar un pico de 21,5 millones de euros en 2010.

En aquella época, Esquerra Republicana ostentaba la cartera de Cultura, que se encargaba de las subvenciones a los medios. Hubo que esperar a 2011, primer año del Ejecutivo de Convergència i Unió (CiU) liderado por Artur Mas, para ver bajar el importe de las subvenciones, que fue reducido a la mitad, disminuyendo hasta 11 millones de euros. Pero estos recortes drásticos no afectaron demasiado a los dos principales beneficiarios: el Grupo Godó, (La Vanguardia) y el grupo Hermes Comunicacions (El Punt-Avui).

¿Apoyar el catalán o apoyar el independentismo?

Desde el diario La Vanguardia a la cadena católica Radio Estel, pasando por el diario pancatalanista El Temps o la revista cultura Enderrock, un total de aproximadamente 600 medios de comunicación ─en el sentido amplio del término ya que para estar considerado como tal por la Generalitat, hay que editar una publicación dos veces al año─ se benefician o se han beneficiado de las donaciones del Palau de la plaza de Sant Jaume. Es una cifra extraordinaria si uno la compara con el País Vasco, donde unos 120 medios de comunicación reciben subvenciones de Gobierno vasco, y Galicia, donde son solo 41.

Prevalece un criterio para recibir subvenciones: que el idioma usado en el medio sea el catalán, algo que se justifica por la normalización lingüística. La complejidad de esta política radica en que la normalización lingüística está estrechamente ligada a un criterio de naturaleza ideológico: el nacionalismo.

“Hay una apuesta evidente por los medios de corte nacionalista. Es evidente que las políticas lingüísticas de la Generalitat están orientadas a fortalecer todo este proceso de construcción nacional, comenta Isabel Fernández Alonso, autora de uno de los pocos trabajos de investigación universitaria sobre las subvenciones a medios de comunicación en Cataluña. “El catalán es la gran herramienta de todo esto, pero no es solo el catalán y no es solo un proceso de normalización lingüística”.

El uso de los medios de comunicación con fines identitarios procede directamente de los Ejecutivos de Jordi Pujol (1980-2003), favorecedor de la política de comunicación de la Generalitat durante sus años en el poder. Aquella época, en las consejerías de la Generalitat y las altas esferas de CiU, circulaba un “catálogo de intenciones” para lograr una conciencia identitaria diferenciada en Cataluña. En el capítulo dedicado a los medios de comunicación, constaban unos objetivos específicos como “introducir a gente nacionalista con una elevada profesionalidad y una gran cualificación técnica en los lugares claves de los medios de comunicación” o la “creación de una agencia de prensa catalana de espíritu nacionalista con una gran solvencia”.

“Ayudas bajo cuerda”

Hasta 2013, las subvenciones a los medios de comunicación se otorgaban de dos formas: las subvenciones llamadas “estructurales”, concedidas en función de los resultados de difusión de los medios de comunicación y, por otro lado, las contribuciones públicas a “proyectos periodísticos”, otorgadas caso a caso y de manera discrecional por el Departamento de Medios de la Generalitat. Estas últimas representan el 60% de las ayudas concedidas. Así lo narra Isabel Fernández Alonso a la periodista.

De esa forma, en 2010, el diario Ara recibió una subvención de casi un millón de euros de la Generalitat solo para su lanzamiento. En total, en sus primeros tres años, el periódico, que no alcanza los 30.000 ejemplares de tirada en papel si bien su página web es la más visitada de los diarios catalanes, ha recibido ayudas por un valor superior a dos millones y medio de euros.

Desde la céntrica sede de Ara, ubicada en la calle de la Diputació y donde estuvo en su día la delegación barcelonesa de El Mundo, su director Carles Capdevila reconoce que las subvenciones tienen que vigilarse. “¿Subvenciones? Ojalá no existieran, pero creemos que todavía son necesarias para publicar en catalán. Nuestra idea es que si hay subvenciones, que sean lo más transparentes, claras y objetivas posible”, explica esta figura mediática en Cataluña.

El caso del diario deportivo El Esportiu llama también la atención. Editado por El Punt-Avui, tiene una tirada de unos 2.000 ejemplares, según explica el director Xevi Xirgo. El periódico ha elegido no estar controlado ni por la Oficina de Justificación de la Difusión (OJD) ni por el Estudio General de Medios (EGM). El Esportiu, único periódico deportivo editado íntegramente en catalán, se vende individualmente, pero al mismo tiempo se ofrece todos los días junto a El Punt-Avui. En total, de 2008 hasta 2013, ha recibido dos millones y medio de euros en subvenciones para, por ejemplo, “extender la notoriedad de la marca” o realizar “acciones promocionales.

Los diarios que se han lucrado más del carácter arbitrario de las subvenciones, en comparación con el volumen de sus tiradas limitadas, son El Punt y El Avui. En 2011, los dos se fusionaron en un solo periódico, de línea editorial nacionalista y cercana a Convergència i Unió (CiU), y resultó un medio publicado íntegramente en catalán: El Punt-Avui. Estos medios ya sea individualmente o tras la fusión, nunca han sobrepasado la barrera de los 40.000 ejemplares de difusión en estos cinco últimos años.

No obstante, esto no les ha impedido recibir de las arcas públicas diez millones de euros desde 2008. Más que El Periódico de Catalunya, que recibió siete millones y medio durante el mismo periodo.

Explica Fernández Alonso que El Avui siempre se ha beneficiado de los favores de la Generalitat. “Históricamente, El Avui ha recibido ayudas de todo tipo pero, nunca ha sido una empresa viable. Es un caso muy simbólico de cómo se han otorgado ayudas bajo cuerda… Digamos, ayudas irregulares”, señala la investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Detrás de sus gafas, se aprecia el brillo en los ojos de Xevi Xirgo cuando habla del día en que Cataluña sea un país independiente, algo que no pone en duda. El director de El Punt-Avui defiende la existencia de las subvenciones para apoyar al catalán. “Hay un exceso de dependencia de los medios de comunicación a las subvenciones, pero no sólo en nuestro caso, sino en general. Sin embargo, creo que deben existir porque no estamos en igualad de condiciones”.

Relación entre el grado de independentismo y las subvenciones

 

Este gráfico fue realizado a partir del informe del Observatori crític dels mitjans de comunicació Media.cat, que analizó la cobertura mediática hecha por 32 diarios sobre cuatro hechos relacionados con el nacionalismo catalán. Estableció una clasificación de los diarios en función de su tratamiento del independentismo.

La inyección de millones de euros en proyectos no siempre viables económicamente ha creado una forma de competencia artificial en un mercado muy limitado: la prensa en catalán. A pesar de que 5 millones de catalanes lean el catalán (el 75% de la población), la demanda siempre ha sido débil por parte de los lectores. En 2011, aunque siete diarios estaban editados en catalán, el 80% de los habitantes de Cataluña seguía leyendo su periódico en español.

Ese es el contexto en el que La Vanguardia, periódico que ya veía bajar sus ventas, lanzó su edición en catalán en 2011. Para esta iniciativa, el Grupo Godó logró en 2011 una subvención, sin concurso público, de cinco millones y medio de euros para “la ampliación de la planta de impresión de la empresa para la edición de La Vanguardia en lengua catalana” y otras subvenciones diversas (en total dos millones y medio) para “fomentar el espacio de comunicación catalán”.

Veinte personas fueron contratadas para poner en marcha la edición en catalán del diario, que fueron reducidas a la mitad al cabo de dos años, como estaba previsto. Ahora, en toda la Redacción del periódico creado en 1881, solo tres lingüistas están contratados a tiempo completo para trabajar en la edición catalana, según explica un profesional de esa casa. La inmensa mayoría de los periodistas no escribe en catalán en La Vanguardia, según esa misma fuente. Si uno lo hace, incluso, complica el proceso de traducción. En general, los redactores del diario escriben en castellano y posteriormente sus artículos son traducidos por un programa informático. La tirada de la edición en catalán del periódico es de aproximadamente 74.500 ejemplares diarios y para la versión castellana es de 103.920. Pero los números reales de venta de la edición catalana son desconocidos.

En Cataluña, muchos ciudadanos se han acostumbrado a leer La Vanguardia y otros diarios en papel sin pagar. En las universidades, en el tren, en el metro, en los frontales de los autobuses se apilan ejemplares gratis de La Vanguardia que esperan a ser recogidos por los estudiantes y los pasajeros. Por esta razón, hay una diferencia tan importante (90.000 ejemplares) entre la difusión y las ventas del periódico.

La Vanguardia ha alimentado la bola”

la vanguardia

Sede de La Vanguardia | Fotografía: Marthe Rubió

El lanzamiento de la edición en catalán del diario corresponde al apogeo de su giro soberanista bajo el impulso de su director José Antich, biógrafo de Jordi Pujol y cercano a CiU, como se describe con mucho detalle en el libro Papel Mojado, editado por la revista Mongolia en 2013. Estos 10 últimos años, el espacio concedido a los columnistas nacionalistas (Pilar Rahola, Francesc Marc Álvaro, Jordi Barbeta) ha ido creciendo en el periódico, según se indica en ese libro de autoría anónima. Coincide precisamente con el aumento del “sí” a la independencia en los sondeos, que pasó de ser minoritario en 2011 a mayoritario en 2012.

Es imposible saber en qué medida el giro editorial soberanista de La Vanguardia ha influido sobre la opinión pública. Pero tiene su importancia, ya que le costó el puesto a su director, destituido en diciembre de 2013 por el dueño del grupo Godó, el conde Javier de Godó, a petición del rey Juan Carlos, debido a sus posiciones nacionalistas.

Un secreto a voces en el pequeño mundo periodístico barcelonés, hecho que fue confirmado por numerosas fuentes consultadas sobre el terreno, entre ellas, los periodistas Pere Rusiñol (Mongolia), Jaume Reixach (El Triangle) y la investigadora Isabel Fernández Alonso. Según explica Pere Rusiñol, responsable de la sección de medios de comunicación de la revista Mongolia, el giro editorial de la cabecera no es una casualidad. “La Vanguardia no se hizo independentista pero es el periódico clave en la construcción de una hegemonía soberanista: indudablemente han alimentado la bola”, explica el periodista haciendo referencia, especialmente, a las manifestaciones de la Diada de 2012, cuando aproximadamente un millón y medio de catalanes se manifestó por la independencia. “No lo han hecho solo por el dinero de la Generalitat, pero el dinero es un elemento importante. El dinero que han recibido no es gratis”, asevera Rusiñol.

La parte visible del iceberg

El análisis de las subvenciones concedidas puede dar algunas indicaciones sobre los medios de comunicación que se benefician de un tratamiento de favor por parte de la Generalitat, pero la mayoría de las negociaciones nunca serán conocidas por el gran público: las decenas de millones de euros de publicidad institucional repartidas entre los medios de comunicación según el parecer arbitrario del Gobierno; las compras en bloque de medios; los cientos de suscripciones pagadas por las administraciones, etc.

Según una estimación conservadora, de los 99 millones gastados por la Generalitat desde el principio de la crisis en publicidad institucional, solo una veintena de contratos (13 millones de euros) han sido divulgados en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya con menciones a los beneficiarios, según los datos encontrados a lo largo de la investigación. La mayoría de ellos fueron adjudicados al Grupo Godó (cerca de 7 millones de euros) para publicidades insertadas en las radios RAC1, RAC105 y la cadena de televisión TV8.

La Generalitat volvió a subir el gasto en publicidad institucional en 2012

“Subvenciones para tapar lo que incomode”

La posición económicamente frágil de los diarios catalanes les pone cada vez más en situación de dependencia de las fuentes de financiación ya sean privados o públicos. Ese contexto pone en cuestión la capacidad de los medios de comunicación para conservar sus funciones de vigilancia en un momento político crucial para la historia de Cataluña y de España.

Para descubrir si los diarios catalanes conservaban su independencia periodística, se decidió analizar el tratamiento mediático de un caso de corrupción que implica a CiU, el “caso Millet”, así como el que afecta Jordi Pujol y a su familia. La investigación ha observado la cobertura hecha desde el primero de julio 2009 hasta el 31 de agosto de 2014 sobre estos dos casos en los cuatros principales diarios catalanes –La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, Ara y El Punt-Avui– y luego la ha comparado con la realizada por dos diarios de tirada nacional –El País y El Mundo-.

Cobertura mediática de dos casos de corrupción que afectan a dirigentes de Convergència i Unió

Hay una diferencia clara entre la cobertura del «caso Millet », tratado ampliamente por los medios catalanes, y el tratamiento de los casos de supuesta evasión fiscal y corrupción que atañen a la familia Pujol. Esto último fue, en general, sensiblemente menos seguido por los medios catalanes que por los medios nacionales. Los diarios La Vanguardia y Ara se desmarcan de sus competidores con una cobertura escasa de los casos de corrupción que afectaron a Jordi Pujol antes de la confesión de este último.

Según un periodista que trabaja en un importante medio de comunicación catalán y que prefiere mantener el anonimato por miedo a represalias laborales, esto se explica por la diferencia entre los protagonistas de estos dos casos: “Millet fue el cabeza de turco. Una vez que había caído, lo trataron en las redacciones como un personaje maldito, como el malo de la película,”. Continúa el reportero: “Pero tocar a Pujol era tocar a Cataluña. Todo el mundo sabía que las plantas que utilizaban en la Generalitat en sus actos eran de la empresa de su mujer. Todo el mundo lo sabía pero no pasaba nada porque era Pujol. Eran intocables”.

Para Jaume Reixach, director del semanario catalán independiente El Triangle y autor de varios libros sobre la figura de Jordi Pujol, las generosas ayudas públicas de la Generalitat y los múltiples contratos de publicidad institucional firmados por La Vanguardia han influido indudablemente en la cobertura de los casos que incumben a la familia Pujol. “Las subvenciones y la publicidad institucional no se utilizan solamente para influir en la línea editorial, el mensaje y el tipo de articulistas de opinión, sino también para tapar lo que no interesa que salga”, analiza el periodista, quien dice haber fundado El Triangle para evitar la censura política que castiga a los medios catalanes.

El consenso mediático

“Hay quien vuelve a soñar con cirugías de hierro que cercenen de raíz la complejidad española. Esta podría ser, lamentablemente, la piedra de toque de la sentencia”. Estas palabras están extraídas del editorial firmado conjuntamente por los 12 principales periódicos catalanes en septiembre de 2009, después del rechazo del Tribunal Constitucional a varios artículos del Estatuto de Autonomía, uno de ellos reconociendo la existencia de una “nación” catalana. La publicación de ese editorial es un hecho inédito en la historia de la prensa catalana y española.

Representa un elemento crucial para entender el paisaje mediático catalán de los últimos cinco años. Un lustro durante el cual, a pesar de que se estima que cerca de la mitad de la población catalana no esté a favor de la independencia, el soberanismo va a ser el objeto de un gran acuerdo tácito entre los poderes político y mediático. “Que la gran mayoría de medios catalanes están apoyando el movimiento soberanista es evidente” ” constata Fernández Alonso. La investigadora universitaria critica el tratamiento periodístico de lo que sucede: “lo que percibo me preocupa enormemente porque no hay un debate sereno y serio sino visceral sobre un tema de extraordinaria trascendencia. Echo de menos versiones integradoras, que apuesten por la convivencia entre los ciudadanos. Y las echo especialmente de menos en los medios públicos catalanes”.

El 9 de noviembre 2014 es la fecha prevista por la Generalitat para el referendo sobre la independencia de Cataluña. Los ciudadanos catalanes deberán decidir si quieren que su comunidad autónoma se convierta en un Estado. O quizás todo esto solo sea una gran partida de póker. Es al menos lo que piensa Jaume Reixach: “bajo el impulso de la Generalitat, los medios de comunicación están hinchando la realidad para dar miedo a Madrid y que Madrid negocie con el Gobierno catalán”. Continúa el director de El Triangle: “el objetivo es dar la sensación de que aquí estamos a punto de proclamar la secesión como en Crimea, pero vas por la calle, hablas con la gente y el ambiente está bastante frío”.

*La edición y la verificación de la investigación corrió a cargo de Marcos García Rey. Roberto Díaz también colaboró en este trabajo.

BUSCADOR:Cerca de 600 medios catalanes se han repartido las 1979 subvenciones otorgadas desde 2008

La llegada de la crisis económica en 2008 y los planes de austeridad sucesivos impuestos por el Gobierno tripartito de José Montilla no afectaron a los importes extraordinarios de las subvenciones otorgadas a los medios. Por el contrario, las subvenciones concedidas siguieron aumentando hasta alcanzar un pico de 21 millones de euros y medio en 2010.

Metodología: cómo analizar 300.000 PDF en seis meses

El articulo 18.1 de la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones obliga a todos los órganos administrativos a publicar en los diarios oficiales correspondientes “las subvenciones concedidas con expresión de la convocatoria, el programa y crédito presupuestario al que se imputen, beneficiario, cantidad concedida y finalidad o finalidades de la subvención”. Así, las principales fuentes de datos para documentar este reportaje se encontraron en los Boletines Oficiales de las comunidades de Galicia, (DOG), País Vasco (BOPV) y Cataluña (DOGC).

En lugar de usar los buscadores de los boletines -deficientes para un uso riguroso-, se decidió usar una metodología científica que permitiera no dejar escapar ninguna subvención publicada. El primer paso fue elaborar un script que permitiría extraer de una vez todos los documentos PDF publicados en el boletín correspondiente entre los años 2008 y 2013. Más o menos 300.000 documentos PDF en total. Para esta tarea, dos programadores informáticos, Juan Elosua y Daniel Molina, colaboraron en la investigación. Puede descargar aquí el script creado para scrapear la página del DOG.

Luego, había que buscar de manera rápida dentro de esos miles de documentos. Se decidió usar el programa Archivarius, un programa gratuito que permite encontrar palabras clave dentro de una cantidad amplia de archivos. Por ejemplo, se puede escribir “Grupo Godó”, y en un segundo, el programa devuelve los PDF donde se encuentra citado ese conglomerado mediático entre los más de 100.000 documentos extraídos del DOC.

Para elaborar las listas de las empresas periodísticas, se usaron las guías de comunicación publicadas por la Xunta y el Gobierno vasco. En Cataluña no existe tal tipo guía, así que se usó el mapa interactivo de medios de comunicación elaborado por la Universidad Autónoma de Barcelona. Este procedimiento permitió ahorrar muchos días de trabajo, al mismo tiempo que aseguraba a la investigación una solidez metodológica.

De forma simultánea al proceso de recopilación y análisis de datos, se hizo el contraste y la contextualización de los datos. Desde diciembre de 2013, un total de 31 peticiones de información pública fueron mandadas a los gobiernos autonómicos de las tres comunidades. En junio de 2014, solo seis peticiones fueron adecuadamente respondidas.

Además, entrevistamos a 17 personas relacionadas con el mundo de los medios de comunicación, entre periodistas, investigadores universitarios y responsables políticos. La mayoría de ellas en persona durante dos viajes realizados en la primavera de 2014 a Galicia y a Cataluña. En Cataluña, las cifras de las subvenciones también se cruzaron con los datos de difusión de la Oficina de Justificación de la Difusión y el Barómetro sobre Cataluña publicado por el Estudio General de Medios.

Inicialmente, unos de los objetivos de este trabajo era comparar las cifras del gasto en publicidad institucional con Galicia y País Vasco. Resultó imposible, culpa de la opacidad y incluso al incumplimiento de la ley de las comunidades. El caso de Galicia es llamativo. Desde 2006, la comunidad tiene una ley de transparencia cuyo artículo 11 obliga las Consellerías a publicar los convenios de colaboración firmados con empresas. Comparando los datos obtenidos a través del DOG y los informes de fiscalización del Consello de Cuentas gallego resultó obvio que la mayoría de las Consellerías no cumplían esta ley, como ya había revelado el diario El País en 2007.

Las piezas infográficas interactivas se han realizado con el programa Tableau. Para realizar la visualización que compara el grado de independentismo de los periódicos con las subvenciones recibidas, se usó el informe realizado por el Observatori crític dels mitjans de comunicació Media.cat, que analizó la cobertura mediática hecha por 32 diarios sobre 4 eventos relacionados al nacionalismo catalán. El análisis de las portadas de los diarios se inspiró de un artículo publicado por The Guardian sobre la distancia entre el tratamiento informativo de la inmigración en Reino Unido y la realidad.

Este trabajo fue iniciado por el periodista Roberto Díaz en 2013, quien consiguió los datos de publicidad institucional publicados en este reportaje. El periodista Marcos García Rey ha realizado la edición y la verificación de este trabajo.

Descargue aquí los datos.

Acceda al script creado para la obtención de los documentos relativos a subvenciones del Diario Oficial de Galicia (DOG).

Publicado originalmente el 08/09/2014 en elmundo.es