Nací en la calle Unión de Miramar, aprendí a correr bicicleta en la calle San Lino de Cupey y me crié entre las calles del Viejo San Juan; o sea, que ante todo, soy sanjuanera –gentilicio de la capital del país de donde vengo, Puerto Rico-. Tal vez por esa condición crucé uno de los charcos más grandes, el Atlántico, y vine a Madrid porque aunque los boleros se bailen en una loseta, ser de la losa perjudica el juicio. Por ser...