Hace poco una buena amiga me dijo: “tu vida es una tabla”. Algo de razón tenía. Desde que descubrí el poder de las bases de datos, allá por 2011, he procurado pasar cada vez más tiempo sumergida en hojas de cálculo, buceando entre los datos para encontrar peces. Perdón. Quise decir historias. Permitidme la metáfora, pues creo que tantos peces puede hallar el buzo en el mar como historias el periodista tras los datos. Asidua a los...