Tuve mi primer contacto con el periodismo durante unas prácticas en una productora audiovisual en París. Adolescente y provinciana, tuve la impresión de penetrar en un mundo desconocido y maravilloso. Sus protagonistas eran interesantes y elegantes. Todas las mujeres llevaban tacones (¡eso sí que me marcó!). En ese instante me dije: “Cuando sea mayor quiero hacer esto, ¡es demasiado guay!”. Me esforcé en cumplir mi sueño. Crecí a...